V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

“… LA COGIÓ DE 

LA MANO Y LA LEVANTÓ”.

 

La exégesis moderna ha tomado conciencia de que toda la actuación de Jesús está sostenida por la «gestualidad». No basta, por ello, analizar sus palabras. Es necesario, además, estudiar el hondo contenido de sus gestos.

 

Las manos son de gran importancia en el gesto humano. Pueden construir o destruir, curar o herir, acariciar o golpear, acoger o rechazar. Las manos pueden reflejar el ser de la persona. De ahí que los exégetas estudien con atención las manos de Jesús en las que tanto insisten los evangelistas.

Jesús toca a los discípulos caídos por tierra para devolverles la confianza: «Levantaos, no temáis» (Mt 17, 6-7). Cuando Pedro comienza a hundirse, le tiende su mano, lo agarra y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?» (Mt 14, 31). Jesús es, muchas veces, mano que levanta, infunde fuerza y pone en pie a la persona.

 

Los evangelistas destacan, sobre todo, los gestos de Jesús con los enfermos. Con frecuencia, extiende su mano para tocarlo en un gesto de cercanía, apoyo y compasión. Jesús es mano cercana que acoge a los impuros, los envuelve con su bendición y los protege de la exclusión.

 

Desde estas claves hemos de leer también el relato de Cafarnaúm (Mc 1, 31). Jesús entra en la habitación de una mujer enferma, se acerca a ella, la coge de la mano y la levanta en un gesto de cercanía y de apoyo que le transmite nueva fuerza. Jesucristo es para los cristianos «la mano que Dios tiende» a todo ser humano. Ésa es la experiencia del creyente a lo largo de su vida.

 

Palabra de Dios

 

Lectura del Libro de Job 7, 1-4. 6-7

 

Job habló diciendo: «¿No es acaso milicia la vida del hombre sobre la tierra, y sus días como los de un jornalero?; como el esclavo, suspira por la sombra; como el jornalero, aguarda su salario. Mi herencia han sido meses baldíos, me han asignado noches de fatiga. Al acostarme pienso: «¿Cuándo me levantaré?» Se me hace eterna la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba. Corren mis días más que la lanzadera, se van consumiendo faltos de esperanza. Recuerda que mi vida es un soplo, que mis ojos no verán más la dicha».

 

Salmo 146. R/: Alabad al Señor, que sana los corazones destrozados.

 

V/. Alabad al Señor, que la música es buena; nuestro Dios merece una alabanza armoniosa. El Señor reconstruye Jerusalén, reúne a los deportados de Israel. R/.

 

V/. Él sana los corazones destrozados, venda sus heridas. Cuenta el número de las estrellas, a cada una la llama por su nombre. R/.

 

V/. Nuestro Señor es grande y poderoso, su sabiduría no tiene medida. El Señor sostiene a los humildes, humilla hasta el polvo a los malvados. R/.

 

Lectura de la 1ª Carta a los Corintios 9, 16-19. 22-23

 
Hermanos: El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio. Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

 

R/ Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/ Cristo tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades.

 

R/ Aleluya, aleluya, aleluya.

 

+ Lectura del santo Evangelio según S. Marcos 1, 29-39

 

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

 

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

 

Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca». Él les responde: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».

 

Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

A TENER EN CUENTA

 

El próximo domingo haremos la colecta extraordinaria para “Manos Unidas”. Campaña contra el hambre que este año tiene como lema: “CONTAGIA SOLIDARIDAD PARA ACABAR CON EL HAMBRE”. Seamos generosos con nuestros hermanos más necesitados

 

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