Tiempo de misericordia: la belleza de recibir y la felicidad de dar

Tiempo de misericordia: la belleza de recibir y la felicidad de dar

   Presentamos un resumen de las conferencias cuaresmales que Clemente Rodero tuvo en nuestra parroquia los días 29 febrero y 1 marzo sobre el tema: ‘TIEMPO DE MISERICORDIA: La belleza de recibir y la felicidad de dar’ …

CHARLAS CUARESMALES 2016 (29 febrero y 1 marzo)

   Presentamos un resumen de las conferencias cuaresmales que Clemente Rodero tuvo en nuestra parroquia los días 29 febrero y 1 marzo sobre el tema: ‘TIEMPO DE MISERICORDIA: La belleza de recibir y la felicidad de dar’.

   Las charlas se basaron  en dos documentos del papa Francisco: la Bula El rostro de la misericordia con la que convocó el Jubileo y el Año Santo de la Misericordia, y el Mensaje de Cuaresma de este año.

 

¡ME ENCANTA DIOS!

   Clemente Rodero Inició su intervención con estas palabras: ‘¡Me encanta Dios!. Repito: ¡Me encanta Dios! Cuando yo era niño, mi madre solía cantar una canción que decía: Corazón Santo, tú reinarás, tú nuestro encanto siempre serás. Y sí, Me encanta Dios. Y me encanta más después de haber leído el documento del Papa. He pasado unos días descubriendo un camino y unas facetas de mi fe que me han maravillado. El camino por donde acceder a Dios de la mano de Jesucristo, la presencia de María y la actuación de la Iglesia orientadora y madre. Camino pleno de luz y de amor, abierto a un horizonte donde todas las expectativas del corazón humano se encuentran colmadas’.

 

EL PUNTO CENTRAL

   La referencia fundamental del documento papal es: ‘Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre’. Con ello está dicho todo. El Año Santo Jubilar de la Misericordia   es una invitación a zambullirnos en el amor misericordioso de Dios, a decidirnos a dar respuesta a la llamada que nos hace desde Jesucristo a ‘Ser misericordiosos como el Padre’, lema de este Año Santo. Un camino concreto para conseguirlo es vivir las obras de misericordia.

 

MARÍA

   Destacó Clemente, como notable, el detalle de que el papa se refiere a  María al final del documento, mientras que en el Mensaje de Cuaresma el primer punto lo dedica a María. Es como si dijera que  ‘ahora hay que comenzar por la base’. No es que está afirmando que nuestra base no es Cristo, sino que María, en este caso, es propuesta como la puerta, es la entrada.  ‘María, nos dice, es icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada’ y comenta así el papa esta frase: ‘María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido.’

 

 

JESUCISTO, ROSTRO DE LA MISERICORDIA …

    ‘Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre’, y añade el papa: ‘El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra [misericordia]. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret’.

   La explicación de esta síntesis  del misterio cristiano el papa  la encuentra en la Sagrada Escritura: ‘El Padre, « rico de misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina.’ ‘En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor.’

 

 

 

LOS SACRAMENTOS

   Los sacramentos son dones de misericordia, porque son donaciones de gracia abundantes, abundantísimas, que recibimos desde el Bautismo, donde por la gracia santificante somos constituidos como hijos de Dios; la Confirmación y la cumbre de donación de gracia que constituye la Eucaristía. Cualquier sacramento: la Penitencia, la Unción de los Enfermos,  el Orden sacerdotal, o el Matrimonio…, todo sacramento es un acto de misericordia divina que Dios nos ha regalado.

 

NUESTRA SALVACIÓN

   Luego, el papa dice que, a lo largo de la historia, Dios ha manifestado su misericordia en su relación con los hombres. Hay un texto en el documento papal  que parece un tanto  misterioso: ‘Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación.’  Esta afirmación  es una invitación muy directa a que cultivemos esa actitud de unión con Dios en la línea de reconocer su misericordia y su amor. Porque mediante esa actitud abrimos el alma para que la gracia de Dios que nos da según su misericordia, la podamos aplicar a nuestros hermanos los hombres.

 

EL PRÓJIMO

   Respecto del amor al prójimo puntualizaba Clemente  algo que cree importante, pues, a veces, con esa idea de desear la salvación y el bien para todas las personas, nos agobiamos pensando: ¿Cómo puedo yo amar a todo el mundo? La  parábola en la  que Jesús habla  sobre el amor al prójimo, es la del ‘buen samaritano’. A la pregunta del escriba de cuál es mi prójimo, Jesús no le responde ¡pues … todo el mundo!. No. Jesús le refiere un ejemplo en donde alguien está necesitado de ayuda, y otro ‘alguien’ pasa de largo, y otro pasa de largo, y, por fin, un tercero acoge y ayuda a esa persona.

   La lección primera que se desprende de esa parábola es de que hagamos el bien a quienes tenemos al lado y lo necesitan. Por ahí empezamos, y por ahí continuamos. Entonces, la segunda actitud de misericordia, ya en un plan concreto, mirando a nuestro alrededor, será que quien necesita nuestra ayuda que cuente con ella. Y para ello estamos necesitados de la gracia de Dios. Así, en esa línea de amor al prójimo, encontramos en primer lugar aquellas personas que necesitan nuestra ayuda.

 

LAS OBRAS DE MISERICORDIA

   La caridad es la vivencia de la misericordia. El amor al prójimo es la respuesta de cómo nosotros usamos el don de la misericordia. La misericordia divina es un torrente. ¡Dios es un torrente de amor y de misericordia!

   Encontraremos imágenes de Dios allí donde hay actitudes de amor. Dentro de lo que es el amor y la sublimidad del amor ‘hacia arriba’, ahí es donde encontramos imágenes de Dios: la  madre cuidando a sus hijos es una imagen de Dios, porque expresa amor; dos personas que se comprometen en un matrimonio y sienten, viven, que se aman, están en la línea de la imagen de Dios, porque aman y se aman …

   El amor lo encontramos en la base de nuestra existencia, de nuestra respiración y cuando dejamos de ser felices, cuando nos sentimos realmente desgraciado es porque algún ‘alfiler’ está ‘pinchando’ en esa realidad del amor en nuestra vida, porque nos sentimos solos, porque nos sentimos engañados, porque sentimos que algo nos falta. Esas carencias son, sin embargo, signos muy gráficos de cómo tenemos algo muy sensible en el interior del corazón.

 

DESCUBRIR A LA PERSONA

   Una observación respecto a la caridad y a las obras de misericordia en el mundo tecnológico en que vivimos. En nuestra sociedad actual y de cara al amor al prójimo, tenemos que hacer ‘limpieza de situación’ para encontrar al prójimo ‘desnudo’, es decir, sin aditamentos. Tenemos que ahondar hasta encontrar a la persona. Hoy es mucho más fácil esconderse tras las máscaras de situaciones que se nos vienen muchas veces impuestas, profesionales, etc …; por eso, cuando hablamos de ese amor al prójimo, ese dar de comer, dar de beber, acoger, ayudar, enseñar… tenemos que buscar a la persona más allá de la tecnología, más allá de la apariencia,  para, por ejemplo, entablar amistad y descubrir aquello que hay de positivo en una persona. Una de las claves de las obras de misericordia es ‘dar sin nada a cambio’. Eso es lo importante.

 

 

A LA LUZ DE NUESTRO MUNDO ACTUAL

 

    A  la hora de meditar en cada una de las obras de misericordia, sería conveniente hacerlo a la luz de las circunstancias de un mundo donde la relación humana pasa por situaciones nuevas, como la globalización, las corrientes de pensamiento contradictorias pero muy difundidas, o la persecución religiosa … Para ello será preciso aprender a adoptar nuevos hábitos de participación social, como la información seria, los grupos de reflexión comprometidos, la publicación de mensajes bien fundados en la verdad, etc ….

   Para todo ello, y como criterio básico de Misericordia, será buena y necesaria la práctica de la oración universal que tenga en cuenta  las intenciones que dicen  relación con el mayor bien de todos  los hombres.

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

   Es importante que vivamos abiertos a la Misericordia divina que nos está continuamente dando pistas amorosas para caminar. De su mano podremos ser misericordiosos. Si adquirimos la belleza de recibir la Misericordia, que es la belleza de Cristo, podremos disfrutar de la felicidad de darnos.

 

Clemente Rodero
No hay comentarios

Inserte un Comentario