TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

APUNTE LITÚRGICO, PALABRA DE DIOS Y COMENTARIO

EL AÑO LITÚRGICO

El Año Litúrgico se inicia el primer domingo de Adviento y termina con la Festividad de Jesucristo,  Rey del Universo. En él hacemos memoria del Cristo Total: de su nacimiento a la Parusía. Su centro es la Pascua de Resurrección.

Está dividido en diversos tiempos:

ADVIENTO:  Inicio del Año Litúrgico. Cuatro semanas de preparación y espera de la venida del Salvador.

NAVIDAD/EPIFANÍA: Celebración gozosa del nacimiento de Jesús y de su manifestación como Salvador universal.

CUARESMA: Cuarenta días de preparación para la Pascua. Comienza el Miércoles de Ceniza y concluye con el Triduo Pascual.

PASCUA: Cincuenta días de celebración jubilosa del Misterio central de la fe: la Resurrección de Jesús. Termina con Pentecostés.

TIEMPO ORDINARIO (‘per annum’): treinta y cuatro semanas en que se celebra y vive el Misterio de Cristo en su plenitud.

 

PALABRA DE DIOS

Lectura del libro de Isaías 8,23b-9,3

En otro tiempo el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neptalí;  ahora ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles.

      El pueblo que caminaba en tinieblas

      vio una luz grande;

   habitaban tierras de sombras,

      y una luz les brilló.

   Acreciste la alegría,

     aumentaste el gozo;

   se gozan con su presencia,

     como gozan al segar,

   como se alegran

     al repartirse el botín.

  Porque la vara del opresor,

     y el  yugo de su carga,

  el bastón de su hombro,

     los quebrantaste como el día de Madián.-

 

 Salmo 26,1.4.13-14

R/. El Señor es mi luz y mi salvación

*El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

 El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?

*Una cosa pido al Señor, eso buscaré:

 habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida;

 gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo.

*Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.

 espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

 Lectura de la primera carta del apóstol san pablo a los Corintios 1,10-13.17

Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo: poneos de acuerdo y no andéis divididos. Estad bien unidos en un mismo pensar y sentir.

Hermanos, me he enterado por los de Cloe que hay discordias entre vosotros. Y por eso os hablo así, porque andáis divididos, diciendo: ‘Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Pedro, yo soy de Cristo’.

¿Está dividido Cristo? ¿Ha muerto Pablo en la cruz por vosotros? ¿Habéis sido bautizados en nombre de Pablo? Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.-

 

Aleluya. Jesús proclamaba el Evangelio del reino, curando las dolencias del pueblo. Aleluya.

 

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 4,12-23

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neptalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:

‘País de Zabulón y país de Neptalí,

  camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.

El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande;

   a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,  una luz les brilló’.

Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: -Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.

Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores.

Les dijo: -Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.

Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.-

 

 

C O M E N T A R I O

‘SALIR A LAS PERIFERIAS …         ‘

El Papa insiste constantemente en que la Iglesia no debe encerrarse en sí misma, sino  que debe salir de su reducto, tomar la iniciativa  e ir al encuentro de los demás. Partiendo del mandato de Jesús: Id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos …, en su Exhortación La alegría del Evangelio, nos habla de ‘una Iglesia ‘, una Iglesia misionera. La Iglesia es la comunidad de discípulos misioneros que viven la alegría de comunicar y de dar a conocer a Jesucristo a los demás, especialmente en los lugares más necesitados, La iglesia debe estar ‘en una salida constante hacia ‘.

 ‘Salir a las periferias’ es uno de los empeños más queridos del Papa y en lo que insiste una y otra vez para que llegue a ser una actitud primera de las comunidades cristianas. Incluso inventa un neologismo: ‘primerear’, equivalente a priorizar, para señalar que la misión evangelizadora no sólo debe ser lo primero, sino que la Iglesia debe también tomar la iniciativa: La comunidad evangelizadora sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos.

Así lo hizo Jesús. El evangelio de hoy nos dice que Jesús inicia su misión y predicación en la Galilea de los gentiles, como la apoda el profeta, ‘descentrándose’ de Jerusalén y del ambiente judío, para salir a tierra de paganos (no creyentes) a fin de que el pueblo que habitaba en tinieblas vea la luz; a fin de que la Buena Noticia de la cercanía del reino de los cielos llegue a todos los hombres sin excepción.   

 Narra san Mateo que Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

También se nos cuenta en el Evangelio de hoy la vocación de los discípulos; llamada que pone de relieve con toda claridad que quienes nos decimos seguidores de Jesús tenemos que proseguir su tarea de anunciar el Evangelio en los ‘márgenes y periferias’. A cada uno de nosotros Jesús nos llama como a Pedro y Andrés, a Santiago y Juan, diciéndonos: Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.

   Buscar a los alejados del Evangelio, ir hacia los excluidos de la sociedad, estar cerca de los que sufren carencias y necesidades, tener un amor preferencial por los pobres …, eso es ‘salir a las periferias’.

 ‘Salir a las periferias’ no es sólo embarcarse hacia lejanas tierras, sino comprometerse con las situaciones o personas que sufren carencias, exclusiones  y necesidades  del tipo que sean.  Y todo ello lo encontramos a nuestro lado, nos rodea y nos toca con frecuencia tan de cerca que afecta a nuestra propia familia: personas que sufren soledad o enfermedad; desencuentros entre esposos o entre padres e hijos o entre hermanos; gente que sufre a causa de la crisis o de la emigración; tantas personas, mayores y jóvenes, indiferentes, agnósticos, ateos, alejados de la fe y que no conocen ‘la Alegría del Evangelio’ … Cada uno conoce las periferias ante las que no puede quedarse cruzado de brazos y a las que tiene que salir.

El ejemplo y la llamada de Jesús están ahí. Es un reto que  está haciendo a la Iglesia, a nuestra parroquia, a cada uno de nosotros … Jesús y el Evangelio nos necesitan.

 

 

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