STABAT MATER

STABAT MATER

                                                                STABAT MATER DOLOROSA

Himno transido de afecto, que en la Edad Media escribía un franciscano, Jacoppone de Todi, y que muchos años después tradujo Lope de Vega:

 

  1. La Madre piadosa estaba

junto a la cruz y lloraba

mientras el Hijo pendía.

Cuya alma, triste y llorosa,

traspasada y dolorosa,

fiero cuchillo tenía.

 

  1. ¡Oh, cuán triste y cuán aflicta

se vio la Madre bendita,

de tantos tormentos llena!

Cuando triste contemplaba

y dolorosa miraba

del Hijo amado la pena.

  1. Y ¿cuál hombre no llorara,

si a la Madre contemplara

de Cristo, en tanto dolor?

Y ¿quién no se entristeciera,

Madre piadosa, si os viera

sujeta a tanto rigor?

 

  1. Por los pecados del mundo,

vio a Jesús en tan profundo

tormento la dulce Madre.

Vio morir al Hijo amado,

que rindió desamparado

el espíritu a su Padre.

 

  1. ¡Oh dulce fuente de amor!,

hazme sentir tu dolor

para que llore contigo.

Y que, por mi Cristo amado,

mi corazón abrasado

más viva en él que conmigo

Los relatos de la pasión de Cristo nos presentan a la Virgen muy cerca de su Hijo, no sólo por su presencia física, sino sobre todo por la unión de amores y voluntades. Ayer celebramos la fiesta de la exaltación de la santa Cruz, el altar en el que Cristo ofreció el sacrificio del Cordero agradable a Dios por el que se nos perdonan todos los pecados. Hoy miramos a la mujer que primero “comprendió” la ciencia de la Cruz. La unión entre madre e hijo, la identificación con su plan salvífico y la obediencia amorosa a la voluntad del Padre otorga a María el título de corredentora.

 

 

 

 

 

 

Parroquia Sagrados Corazones
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