Solemnidad de Todos los Santos: Los siervos de nuestro Dios marcados en la frente

Solemnidad de Todos los Santos: Los siervos de nuestro Dios marcados en la frente

LOS SIERVOS DE NUESTRO DIOS

MARCADOS EN LA FRENTE

 

                                  

 

   El Sermón de la Montaña se inicia con la proclamación de las Bienaventuranzas. Al escucharlas uno no puede menos de preguntarse cómo es posible declarar dichosos a los pobres y a los que lloran. ¿Es que la pobreza y las lágrimas son un bien y que Jesús lo justifica?

 

   Todo lo contrario. Le Sermón de la Montaña es una declaración de principios y un programa del reino que Jesús anuncia y viene a hacer realidad. El reino de Dios es Buena Noticia para los pobres y desheredados porque Jesús viene a cambiar esa realidad injusta. Jesús hace presente la bondad y misericordia de Dios con su palabra y sus obras que son el germen de transformación de las situaciones de sufrimiento y dolor, de injusticia y de violencia, de opresión y de marginación que oprimen a los pobres y pequeños por parte de los poderosos y del mal. Jesús está diciendo que la situación tiene que cambiar …

 LOS SIERVOS DE NUESTRO DIOS

MARCADOS EN LA FRENTE

                                  

   El Sermón de la Montaña se inicia con la proclamación de las Bienaventuranzas. Al escucharlas uno no puede menos de preguntarse cómo es posible declarar dichosos a los pobres y a los que lloran. ¿Es que la pobreza y las lágrimas son un bien y que Jesús lo justifica?

   Todo lo contrario. Le Sermón de la Montaña es una declaración de principios y un programa del reino que Jesús anuncia y viene a hacer realidad. El reino de Dios es Buena Noticia para los pobres y desheredados porque Jesús viene a cambiar esa realidad injusta. Jesús hace presente la bondad y misericordia de Dios con su palabra y sus obras que son el germen de transformación de las situaciones de sufrimiento y dolor, de injusticia y de violencia, de opresión y de marginación que oprimen a los pobres y pequeños por parte de los poderosos y del mal. Jesús está diciendo que la situación tiene que cambiar.

   El evangelio de Lucas transmite cuatro Bienaventuranzas a las que contrapone cuatro ayes o advertencias a los ricos, a los satisfechos  y pagados de sí mismos, avisándoles que su actitud no es compatible con la Buena Noticia del reino de Dios: ¡Ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!

   El Señor declara dichosos también a los sedientos de justicia y luchan por hacer un mundo más justo; a los que practican misericordia con los que sufren, a los que tienen un corazón limpio de corrupción, a los que trabajan por construir una sociedad menos competitiva y violenta, más pacífica y fraternal.

   No nos quepa la menor duda de que son muchos los que de forma callada y sin ruido siguen  este camino de las Bienaventuranzas. Los tenemos a nuestro lado y conviven o han convivido con nosotros. La fiesta de Todos los Santos nos lo quiere hacer ver al mismo tiempo que nos transmite el mensaje de que la vida y el esfuerzo de tantas y tantas personas buenas, justas, generosas, misericordiosas, de mirada limpia, con un corazón lleno de ternura y entregadas a hacer el bien calladamente, no caen en el vacío.

   Es a ellos a quienes al morir Jesús les dice: Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Dios les hará tomar posesión del  cielo nuevo y de la tierra nueva donde Dios enjugará las lágrimas de sus ojos y no habrá ya muerte, ni luto, ni llanto, ni  dolor, porque todo lo viejo se ha desvanecido (Ap 21,4).

   Estos son los siervos de nuestro Dios marcados en la frente, integrantes de  esa multitud inmensa y triunfante de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos, que nos propone la visión del Apocalipsis (1ª lectura), no está integrada solo por los santos canonizados, sino por todos los que han vivido las Bienaventuranzas y, entre ellos, están personas muy cercanas y queridas por nosotros.

   Las visiones del Apocalipsis son para visualizarlas; por ello nos está invitando a la contemplación mientras vivimos y recreamos en nuestra imaginación la escena de esa muchedumbre inmensa y regocijada, identificando en ella los rostros de nuestros seres queridos (padres, esposo, esposa, hijos, hermanos,  familiares, amigos…) que aclaman la victoria de nuestro Dios y festejan que el mal ha sido derrotado por el Bien.

   La fiesta de hoy nos pide el compromiso de vivir el programa de las Bienaventuranzas y de colaborar  en mejorar nuestra sociedad; y, al mismo tiempo, aviva nuestra esperanza de que un día seremos semejantes a Dios porque lo veremos tal cual es (2ª lectura).

 

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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