SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA Boletín Parroquial

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PARROQUIA SAGRADOS CORAZONES

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Nº 546 – 19 de Abril de 2020 –II Domingo de Pascua / A

DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA

«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso»

Después de siglos de cristianismo, hoy es necesario rescatar la misericordia como un «principio de actuación práctica». La misericordia no puede quedar reducida a «hacer obras de misericordia» en algún momento, sin abordar las causas injustas de muchos sufrimientos. En la dinámica de la misericordia, primero hemos de interiorizar el sufrimiento ajeno, hacerlo nuestro. Ese sufrimiento interiorizado provoca en nosotros una reacción, se convierte en punto de partida de un comportamiento activo y responsable; viene a ser un principio de acción, un estilo de vivir. Por último, este estilo de vida se va concretando en compromisos y gestos, orientados a erradicar el sufrimiento, o al menos a aliviarlo.

A lo largo de los siglos han surgido en la Iglesia instituciones benéficas, centros asistenciales, hospitales, lugares de acogida, congregaciones religiosas para asistir a enfermos, huérfanos, apestados, niños abandonados, prostitutas, enfermos psíquicos. Ellos son el rostro compasivo de la Iglesia, lo mejor que tenemos en la Iglesia. Pero no es suficiente. Hemos de trabajar para que la Iglesia como tal esté configurada en su totalidad por el principio de la misericordia. La Iglesia tendría que hacerse notar por ser el lugar donde se puede observar la reacción más comprometida y audaz ante el sufrimiento que hay en el mundo. El lugar más sensible ante todas las heridas físicas, morales y espirituales de los hombres y mujeres de hoy. Los cristianos de hoy hemos de aprender a seguir a Jesús desde las víctimas. Esto exige romper la cultura de la indiferencia, pensar desde el sufrimiento de las víctimas, hacer sitio en nuestra vida a los marginados y excluidos, promover la solidaridad a nivel mundial, pensando en las necesidades de los últimos y olvidándonos del desarrollo de nuestro bienestar.

Palabra de Dios

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 2,42-47

Los hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.
Todo el mundo estaba impresionado, y los apóstoles hacían muchos prodigios y signos. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.

Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios y eran bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando.

Salmo 117. R/. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

V/. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R/.

 V/. Empujaban y empujaban para derribarme, pero el Señor me ayudó; el Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos. R/.

V/. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1,3-9

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.

Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe: la salvación de vuestras almas.

R/. Aleluya, aleluya, aleluya.

V/. Porque me has visto, Tomás, has creído,—dice el Señor—; bienaventurados los que crean sin haber visto. R/.

+ Lectura del santo Evangelio según S. Juan 20,19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

                                                               A TENER EN CUENTA

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN

 En estos momentos difíciles y dolorosos unamos nuestra oración confiada a Dios nuestro Padre por los enfermos, por los fallecidos y sus familiares, por los profesionales de la sanidad y por todos los ponen de su parte, aún a riesgo de su salud, para facilitarnos en estos días de “reclusión” los medios necesarios para seguir adelante. Mantengamos confiados la alegría esperanzada de nuestra fe.

 Les invitamos a consultar la página WEB de la Parroquia: sscc.es/parroquiasagradoscorazones

 

 

 

 

 

 

 

 

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