SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO: ‘Y toda carne verá la salvación de Dios’

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO: ‘Y toda carne verá la salvación de Dios’

‘Y toda carne verá la salvación de Dios’

 

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO. Las anotaciones históricas con que  se abre el evangelio         de hoy, situando la misión de Juan Bautista y, por tanto, también la de Jesús dentro del acontecer de la historia universal, tienen su importancia. Lucas quiere no solo afirmar que los acontecimientos que va a narrar …

‘Y toda carne verá la salvación de Dios’

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO. Las anotaciones históricas con que  se abre el evangelio         de hoy, situando la misión de Juan Bautista y, por tanto, también la de Jesús dentro del acontecer de la historia universal, tienen su importancia. Lucas quiere no solo afirmar que los acontecimientos que va a narrar, ocurrieron en un lugar y un tiempo concretos, sino que pretende hacernos comprender que la salvación del Señor tiene una dimensión universal y debe llegar a todos. Dice el profeta: Y toda carne verá la salvación de Dios. Jesús Resucitado encomendará esta misión a sus discípulos: Seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra (Hech 1,8).

   Hoy el evangelio nos presenta la figura de Juan Bautista que, junto con la Virgen María y el profeta Isaías, son las figuras más relevantes que nos  van a ir ayudando a vivir el Adviento.

   El Bautista, precursor del Señor, nos llama a la conversión: Y fue por toda la región del Jordán predicando que se convirtieran. El Adviento es, sin duda, tiempo de espera y esperanza; pero también lo es de conversión, ya que nos pide que escuchemos la voz que clama para enderezar todo lo que de torcido hay en nuestras vidas y en nuestra sociedad, y todo lo que entorpece el camino de la venida del Señor a los corazones de los hombres.

   Debemos preguntarnos: ¿qué tenemos que enderezar y corregir? ¿Qué cambio nos está pidiendo la Palabra de Dios?

Para contestar a estos interrogantes merecería la pena que reflexionáramos despacio el inicio de la carta de san Pablo a los Filipenses (2ª lectura). Es admirable el entrañable afecto que  el apóstol  siente hacia         esa comunidad: Os llevo en el corazón … Testigo me es Dios del amor entrañable con que os quiero, en Cristo Jesús. Y cuando reza por ellos lo hace con gran alegría; una alegría que siente porque en todo momento han sido colaboradores suyos en el anuncio del Evangelio. La ‘obra del Evangelio’ es extender  la Buena Noticia de Jesús Resucitado por todas partes y así toda carne vea la salvación de Dios.

   La actitud de los filipenses, comprometidos en la tarea de la evangelización, es una llamada a nuestras comunidades y parroquias, y hace que nos preguntemos: ¿Nos alabaría a nosotros san Pablo y se alegraría al vernos comprometidos en la obra del Evangelio? ¿Nuestra parroquia es una comunidad evangelizadora?

   El Papa Francisco, con su palabra y ejemplo, insiste una y otra vez en que la comunidad cristiana debe ser una Iglesia en salida, una Iglesia misionera, que sale de la propia comodidad y se atreve a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio (EG nº 20).

   Señala también el Papa que las parroquias tienen que ser centro de constante envío misionero  y que deben  formar a sus miembros para que sean agentes de evangelización.

   Nuestro obispo, siguiendo la línea del Papa, nos invita a participar en los grupos parroquiales que van a elaborar el Plan Diocesano de Evangelización que nos ‘devuelva la alegría de la fe y el deseo de comprometernos con el Evangelio (EG 14).  

   Una vez más os recordamos, queridos feligreses, que os apuntéis en nuestros grupos parroquiales. Estáis a tiempo.

   La conversión que nos está pidiendo el Adviento es, pues,  que intentemos ser cristianos-misioneros, evangelizadores en nuestros ambientes, para que, como nos dice el profeta, toda carne vea la salvación de Dios, para que nazca el Salvador  -sea Navidad- en el corazón de quienes no lo conocen, lo olvidan o lo dejan de lado.   

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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