Santiago Apóstol: El abrazo al Santo

Santiago Apóstol: El abrazo al Santo

Santiago Apóstol, patrón de España. Hacer el Camino de Santiago es una de las grandes experiencias que dejan huella en la vida. Llegar a Compostela,  rezar en el Pórtico de la Gloria y  atravesar la catedral, mochila al hombro, para dar el abrazo al Santo te llena de un gozo profundo…

Santiago Apóstol, patrón de España. Hacer el Camino de Santiago es una de las grandes experiencias que dejan huella en la vida. Llegar a Compostela,  rezar en el Pórtico de la Gloria y  atravesar la catedral, mochila al hombro, para dar el abrazo al Santo te llena de un gozo profundo y de un deseo grande de responder a la llamada de Jesús para seguirle en el camino de la vida.

Cuando uno inicia el Camino de Santiago, a veces no se sabe muy bien qué es lo que le motiva a echarse a andar kilómetros y kilómetros: ¿deseos de ejercicio y deporte? ¿Turismo? ¿Se es siempre consciente de la dimensión religiosa que   entraña en sí misma  la andadura a Compostela, siguiendo la ruta de las estrellas?

El verdadero peregrino ‘santiaguero’, día a día y en cada paso que da, va descubriendo  que su andar  no es recorrer una ruta turística ni una exigente marcha deportiva. El peregrino va descubriendo y siendo cada vez más consciente de la hondura espiritual que su caminar encierra y se va sintiendo en comunión con tantos  hombres y mujeres que a lo largo de la historia, movidos por la fe, han recorrido esas mismas trochas y veredas que él ahora está recorriendo.

El peregrino, como reza un himno,  al invocar tu memoria, santo Apóstol peregrino, le pide guíanos por el camino al Pórtico de la Gloria. La verdadera meta del Camino es Jesús: ¡Santo Apóstol peregrino, / llévanos tú de la mano / para ir contigo hasta Cristo, / Santiago el Mayor, Santiago!

Vivir con fe el Camino te ayuda a una mayor comunión con Jesús, el peregrino de Galilea, que recorrió caminos y aldeas anunciando y sembrando el reino de Dios, que es fraternidad. Y esa fraternidad universal se siente en el Camino. Cuando se vive el Camino desde dentro, uno sueña que la utopía de un mundo nuevo es alcanzable: Camino de Compostela, / todos los hombres hermanos, / construyendo un mundo nuevo / en el amor cimentado.

El abrazo al santo Apóstol Santiago, broche del peregrinar, fortalece la fe del creyente y el deseo de imitar al Apóstol que siguió a Jesús hasta beber el mismo cáliz que bebió Jesús. Recordemos el diálogo del relato evangélico de hoy. Cuando la madre de los Zebedeos, Santiago y Juan, pide  que sus hijos se sienten en su reino, uno a su derecha y otro a su izquierda, Jesús les pregunta: ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? Ellos responden decididos: ¡Lo somos!

Santiago y Juan cumplieron la palabra dada al Maestro siendo sus testigos en medio de las persecuciones. El libro de los Hechos narra hoy (1ª lectura) que los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor,  y acaba diciéndonos que el testimonio de Santiago fue total, hasta el extremo de entregar su vida: Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, el hermano de Juan.  Santiago es el primer apóstol que bebió el mismo cáliz del Maestro, siendo el primer apóstol mártir.

Concluyamos recordando de nuevo la plegaria del peregrino al apóstol Santiago: ¡Santo Apóstol peregrino, / llévanos tú de la mano / para ir contigo hasta Cristo, / Santiago el Mayor, Santiago!

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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