SAGRADA FAMILIA: ‘La alegría del evangelio de la familia’

SAGRADA FAMILIA: ‘La alegría del evangelio de la familia’

La Iglesia es muy consciente de que tiene que dar respuesta a los desafíos y retos que la sociedad actual lanza a la familia; por eso, el pasado octubre se celebraba en Roma un Sínodo extraordinario  de Obispos ( ‘Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización‘), como preparación del Sínodo que tendrá lugar en 2015: ‘La vocación y misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo’ …

COMENTARIO

La Iglesia es muy consciente de que tiene que dar respuesta a los desafíos y retos que la sociedad actual lanza a la familia; por eso, el pasado octubre se celebraba en Roma un Sínodo extraordinario  de Obispos ( ‘Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización‘), como preparación del Sínodo que tendrá lugar en 2015: ‘La vocación y misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo’.

Hoy se celebra la fiesta de la Sagrada Familia que este año nos propone como lema: ‘La alegría del Evangelio de la familia’.

   ¿Cómo la familia pueden ser de verdad ‘gozoso evangelio’, o sea, ‘alegre buena noticia’ para sus miembros y para la sociedad?

   La carta a los Colosenses nos propone un programa muy concreto de actitudes que podrían resumirse básicamente en tres:

Actitud de amor: Por encima de todo, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.

   Amor entre los esposos. Es lo fundamental. Un amor que se renueva día a día en el diálogo y en la comunicación.  Cuando los silencios entre los esposos se hacen espesos y se prolongan, el amor peligra. Un amor concreto que se traduce en gestos de bondad, de dulzura, de delicadeza, de comprensión, de aceptación mutua … La carta insiste en algo esencial que se deriva del amor verdadero: el perdón: Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra el otro. El Señor os ha perdonado, haced vosotros lo mismo’.

   El amor entre los padres debe proyectarse en el amor y relación con los hijos. Cuando los hijos crecen, las relaciones y la convivencia se complican y, a veces, se van diluyendo. El verdadero amor, en padres e hijos, irá arrojando luz para vivir en armonía las nuevas situaciones.

   El libro del Eclesiástico nos recuerda hoy el cuarto mandamiento: Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas … El que respeta a su madre acumula tesoro’.

Actitud de paz: Es muy curiosa la expresión que emplea  la carta, dando a entender que, como en una competición, en la familia se necesita un árbitro y que  ése árbitro debe ser  la paz: Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón. Si la paz de Cristo anida en el corazón de los miembros de la familia, les llevará a buscar la armonía de la convivencia y a superar los conflictos, diferencias y mentalidades.                                             

Actitud de fe y de oración: ‘Vivir en Cristo’. En la carta hay una afirmación que se repite como un estribillo: la vida familiar debe desarrollarse en el Señor o en el nombre de Jesús.’Vivir en Cristo‘ es lo específico de la familia cristiana, que debe llevarnos a vivir explícitamente la fe. La familia cristiana es una ‘iglesia doméstica’, familiar, cuyo centro es la fe en Jesús.

 

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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