SÁBADO DE LA X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C / SAN BERNABÉ, APÓSTOL

SÁBADO DE LA X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C / SAN BERNABÉ, APÓSTOL

San Bernabé

Bernabé fue quien llamó a Pablo para el ministerio de la evangelización y fue durante un tiempo uno de sus grandes colaboradores. Es un cristiano de la primera hora, lleno de fe y del espíritu de Dios, un evangelizador incansable y un creyente de amplios horizontes que se atrevió a soñar una Iglesia en la que se viviera la unidad.

 

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 33-37

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:  «Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

Reflexión del Evangelio de hoy

Bernabé: una vida de servicio a la comunidad

 

José Bernabé «hijo de la exhortación» es para la comunidad: persona capaz de consolar, exhortar, comunicar y sabe transmitir alegría, entusiasmo, ánimo, confianza.  Bernabé atento a las necesidades de la comunidad pone sus bienes a disposición de la comunidad Hch 4,34-37.

Enviado Bernabé a Antioquía está atento a la acción del Espíritu.

Más tarde busca a Pablo a quien los demás miran con recelo y anima a Pablo a ponerse a disposición de la comunidad, y anima a los apóstoles, a que lo acepten.

Bernabé, encabeza la misión entre los gentiles y pronto viendo la fe y el Espíritu de Pablo, sabe retirarse a un segundo puesto; y, cede la palabra a Pablo. Bernabé da valor a la fe de los demás y a sus capacidades. Siempre atento a cada persona y a cada circunstancia, Bernabé sabe sumar evangelizadores en la comunidad y lleva consigo a Juan Marcos.

Un momento difícil vive Bernabé, con Pablo; a causa de Marcos. Hubo tal acaloramiento que se separaron uno de otro Hch 15,36-39. Más adelante supieron de nuevo llevar juntos la misión evangelizadora; otro suceso tenso en la vida de Bernabé; cuando defiende con firmeza en el primer concilio de Jerusalén que los paganos no deben circuncidarse.

Difícil para Bernabé «Cuando Pedro vino a Antioquía, comía con los gentiles, pero, cuando llegaron los judaizantes, empezó a retraerse y a separarse, temiendo a los de la circuncisión, hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar en aquel proceder hipócrita» Gal 2, 11-14.

Aprendamos del Apóstol San Bernabé a ser personas conciliadoras, que saben ver los valores positivos en las personas y en los acontecimientos, personas llenas de fe que saben descubrir la acción del Espíritu; que se dedican a reconciliar, a poner paz; que dan margen de confianza; que están más dispuestas a dialogar que a condenar y censurar; que saben discernir lo que es conveniente para el bien de la comunidad y la difusión del evangelio, que saben ver más los valores que los defectos, que deciden tender puentes que unan, sin acentuar las divisiones, personas que saben construir comunidad.

Honestidad en nuestra comunicación

 

El juramento es signo de la inseguridad y de la doble cara con que se realizan las relaciones humanas. Se instrumentaliza la autoridad de Dios o de las cosas santas para dar garantías a nuestros asuntos humanos.

Si no somos personas de palabra, crece la desconfianza y la sospecha recíproca, el engaño que amenaza la convivencia y daña las relaciones humanas.

Nuestra convivencia no se construye con medias verdades, con incoherencias que desmienten nuestras palabras, con juramentos que llevan la sospecha de autoengaño o mentira.

Si lo que dices es lo que haces, no hay necesidad de juramento.

Los seguidores de Jesús estamos llamados a instaurar entre nosotros, en nuestras familias y en nuestras comunidades un clima de confianza recíproca, para que podamos ser considerados sinceros sin recurrir a instancias superiores para ser creídos.

Vivir la sencillez en nuestras relaciones, honestidad en nuestra comunicación con los demás, transparencia en nuestras palabras; nos hace vivir la virtud de la religión y regula el uso de nuestra palabra en la verdad; en las relaciones humanas y las cosas santas.

La vida es transparente en la gente de palabra, a la que le basta decir sí, cuando es sí, y no, cuando es no.

Señor ayúdame a ser honesto conmigo mismo y con los demás; veraz en mis palabras en mi vida y en mi  relación con los hermanos. Amén.

Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.  Convento de S. Valentín de Berrio Ochoa (Villava)

 

 

 

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