SÁBADO DE LA V SEMANA DE PASCUA / CICLO B

SÁBADO DE LA V SEMANA DE PASCUA / CICLO B

PALABRAS DEL SANTO PADRE

«El camino de los cristianos es el camino de Jesús. Si queremos ser seguidores de Jesús, no hay otro camino sino el que Él marcó. Y una de las consecuencias de esto es el odio, es el odio del mundo, y también el odio del príncipe de este mundo. “Si ustedes fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo,… pero como no son del mundo, el mundo los odia». Fue Él mismo quien nos eligió y nos rescató del poder del mundo, nos eligió: ¡pura gracia! Por su muerte, por su resurrección, nos liberó del poder del mundo, del poder del diablo, del poder del príncipe de este mundo. Y el origen del odio es éste: hemos sido salvados. Y ese príncipe que no quiere, que no quiere que nos salvemos, nos odia y da lugar a la persecución que desde los tiempos de Jesús continúa hasta nuestros días.» (Santa Marta 4 de mayo de 2013)

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 18-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

Reflexión del Evangelio de hoy

Dios nos llamaba a predicar

Durante el tiempo de Pascua estamos leyendo el libro de los Hechos de los Apóstoles.  Hoy concretamente se nos narra parte del segundo viaje misionero de San Pablo. Si hay algo que llama la atención en este texto es que por dos veces nos dice que el Espíritu Santo impidió a Pablo evangelizar dos lugares concretos. Pareciera que la palabra de Dios se contradice, por un lado tenemos el mandato de Jesús: “id y haced discípulos, de todos los pueblos”, y por otro lado, el Espíritu Santo impidiendo y prohibiendo la evangelización. Nada más lejos de la verdad.

Entonces cabría preguntarnos: ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué esta ambigüedad?

San Lucas, autor de los Hechos de los Apóstoles quiere dejar bien claro que es el Espíritu Santo quien dirige y organiza la misión evangelizadora de la Iglesia. Por eso al mismo tiempo, en este mismo texto, Le vemos oponerse a una misión, e inspirar otra.

Nosotros igual que San Pablo, llenos de celo por el Evangelio, podemos planificar la pastoral, idear una hoja de ruta para el año, todo perfectamente estructurado, pero, ¿hemos orado y pedido al Espíritu Santo que nos inspire a dónde quiere Él que vayamos y qué necesitan escuchar la personas a las que vamos a dirigir el anuncio? Para evangelizar hay que pedir el don de discernimiento y tener nuestro espíritu en sintonía con el Espíritu Santo, para poder ser dóciles a sus inspiraciones como lo fue San Pablo, y cambiar de planes cuando vemos que no es la voluntad de Dios.

Yo os he escogido

El Evangelio de hoy forma parte del discurso de despedida de Jesús a sus discípulos, son como sus últimas recomendaciones antes de marchar al Padre. Jesús, que conoce muy bien el corazón humano, sabe del peligro que corremos los cristianos de vivir según los criterios del mundo por miedo a ser perseguidos, señalados con el dedo, a que nos saquen de nuestra zona de confort.  La tentación de la mundanidad, de la que tantas veces habla el Papa Francisco, es sutil, se cuela por las rendijas de nuestra alma y sin darnos cuenta modifica nuestros criterios de actuación alejándolos del Evangelio. Somos hijos del Resucitado, que murió en una Cruz, y no podemos olvidarlo, ahí tenemos el espejo en donde mirarnos y el modelo a imitar.

El seguimiento de Jesús, la fidelidad a su mensaje, nos va a complicar la vida en más de una ocasión. Lo fácil es hacer lo que todos hacen, decir lo políticamente correcto, o guardar silencio con el pretexto de ser prudentes, pero el Señor nos ha elegido para una misión concreta, y ahí radica nuestra felicidad, en adecuar nuestra vida a esa misión. Nos ha elegido para ser testigos de su amor en medio de nuestro mundo, ser testigos de su Resurrección.

Jesús desde el principio ha dejado claro cuáles son sus intenciones, lo que exige y lo que ofrece a sus seguidores. Si aceptas hoy la invitación a seguirle, ten presente que vas a sufrir persecución, pero no olvides que después de la muerte viene la RESURRECCIÓN. Si aceptas el camino de la mundanidad, pasarás un rato de diversión pero después seguirás vacío en tu interior. ¡Tú eliges!

Dominicas. Monasterio de Santa Ana (Murcia)

 

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