PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO:

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO:

Iniciamos el tiempo del ADVIENTO. El lema que hemos escogido en la parroquia para este domingo, inspirándonos en la palabra de Dios, pretende estimularnos a la vigilancia: ¡SEAMOS IGLESIAVIGILANTE’…

Iniciamos el tiempo del ADVIENTO. El lema que hemos escogido en la parroquia para este domingo, inspirándonos en la palabra de Dios, pretende estimularnos a la vigilancia: ¡SEAMOS IGLESIAVIGILANTE’.  El Evangelio nos dice: ¡Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá nuestro Señor!

   Se abre, pues, el Adviento con una fuerte llamada a que no nos durmamos y estemos atentos a la venida del Señor. Jesús ha venido ya  ‘en carne’ como confesamos en el credo: Por obra y gracia del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Es su primera venida y es la que nos disponemos a festejar en la Navidad. Y Jesús de nuevo vendrá en gloria, como también proclamamos en el credo. Será su última y definitiva venida;  de ella hemos hecho memoria el pasado domingo  con la festividad de Jesucristo, Rey del Universo.

   Los primeros cristianos ponían el acento en el futuro y estaban pendientes de la venida definitiva del Hijo del hombre; por eso, su anhelante súplica era ¡Marana tha! ¡Ven, Señor Jesús! (Ap 22, 20).

   Nosotros, en cambio, ponemos el acento, a veces de forma casi exclusiva, en recordar el pasado y la Navidad se convierte en tiempo de nostalgia y añoranza; pero, lo cierto es que Jesús vino, vendrá y sigue viniendo. El Apocalipsis, concretamente en la carta a la iglesia de Laodicea dice: Mira, que estoy a la puerta y llamo (8,20).

   Jesús sigue viniendo y llamando a nuestra puerta de forma insistente, no solo en su palabra o en los sacramentos, sino en los acontecimientos mundiales, sociales, familiares y personales, y, muy en especial, en el ‘sacramento del hermano’, esto es, en el prójimo.

   Hoy Cáritas nos recuerda que Jesús está viniendo y llamando a nuestra puerta a través de las personas sin hogar. El lema de la campaña (POR DIGNIDAD. NADIE SIN HOGAR) pone de relieve la dignidad de toda persona, y  la dignidad de las personas reside en el ser y no en el tener: reside en el hecho de que somos seres y personas únicas, insustituibles, dotadas de intimidad, de inteligencia, de voluntad, de libertad, de capacidades…

   El Adviento invita, pues, a nuestra parroquia a preparar la Navidad viendo la realidad que nos rodea y la ‘periferias’ (marginaciones) de nuestra sociedad   en las que tanto insiste el Papa;   en ellas Jesús está viniendo y llamando una y otra vez a la  puerta de nuestra comunidad parroquial.

   ¡Seamos iglesia ‘vigilante’! ¡Estemos en vela! La promesa que Jesús nos hace si oímos su voz y le abrimos la puerta es que entrará en nuestra casa y cenará con nosotros y nosotros con él (ver Ap 3,20). Si vivimos con esa actitud, nuestras Eucaristías serán en verdad la Cena del Señor.

 

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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