OLLAS POPULARES EN EL BAÑADO – PARAGUAY

OLLAS POPULARES EN EL BAÑADO – PARAGUAY

PARAGUAY SSCC: SIGNO DE ESPERANZA

OLLAS POPULARES EN EL BAÑADO

Como comunidad “Buena Madre”, del Bañado Sur, Asunción, Paraguay, nos hemos sentido también sacudidas fuertemente por esta pandemia que está afectando profundamente a las personas, familias, países… Nos ha tomado de sorpresa como a todos, algo tan inesperado que nos ha descolocado, en principio, de nuestra rutina diaria. Poco a poco hemos ido tomando conciencia que esto es real, no es ciencia ficción, ni un sueño, sino una dura y triste realidad que está enlutando a tantas familias en el mundo.

En nuestro país se inició la cuarentena el 10 de marzo, tres días después de conocerse el primer caso de contagio venido del exterior. Nuestras autoridades han tomado una “drástica” decisión –para mi modo de pensar entonces-de decretar la cuarentena: todo cerrado, paralizado de un día para otro sin tiempo para asimilar lo que estaba pasando. Yo pensaba “¡qué exagerados son!”, sin poder dimensionar aún la gravedad de la situación. Ahora digo ¡por fin hicieron algo bueno y acertado! Gracias a eso nuestro países uno de los pocos que aún no tiene tantos infectados ni fallecidos. Al salir a las calles los primeros días, era una sensación de estar de duelo, silencio, todo cerrado, algo nunca visto…

En nuestro barrio fue muy duro, nuestra gente, la mayoría, trabajadores informales: vendedores ambulantes, recicladores, limpia vidrios, albañiles, electricistas…fueron los que sintieron rápidamente las consecuencias de la cuarentena. Ellos, que trabajan para subsistir en el día a día, vieron suspendidos todas sus fuentes de ingresos, lo mismo les pasaba a los profesionales. Pero nuestro pueblo está acostumbrado a soportar las dificultades de la vida con entereza y coraje. “…Allí serán nuestros pechos la muralla que detendrán las afrentas a tu ser” como reza un canto nacional. Y pusieron sus “pechos”, una vez más, para hacer frente a tan difícil e inesperada situación.

Unos días después, nos estábamos organizando para hacer frente con las “ollas populares”, lo mismo que en épocas de inundaciones. No se hizo esperar el espíritu solidario del pueblo paraguayo, haciendo campañas por los medios de comunicación para recolectar alimentos. Hasta hoy, la respuesta es sorprendente. Las hermanas de la comunidad, cada una, desde nuestros dones y capacidades, nos pusimos a apoyar el trabajo común para sobrellevar con altura estos momentos. Al principio nos sentíamos como el Buen Padre en su escondite y la Buena Madre en la cárcel. Pero lo nuestro no era quedarnos encerradas, sino salir y ponernos en camino para acompañar y estar al lado de nuestros hermanos, unas haciendo máscaras y delantales para las cocineras; otras distribuyendo los alimentos para las ollas populares; llevando la comunión y la Palabra del Señor a los enfermos y adultos mayores…

Con las señoras con quienes trabajamos, solemos compartir, que el “bañadense” es sumamente amado y mimado por el Señor, que nos demuestra su ternura, compasión y providencia a través de tantas personas, grupos, jóvenes voluntarios, empresarios, que nos hacen llegar sus aportes para solventar nuestras ollas populares. En este momento mantenemos 18 ollas populares y 7 lugares de merienda para niños. Alrededor de 3000 personas son servidas diariamente. En cada lugar trabaja un equipo de cinco a seis señoras y, en algunos lugares, también varones que apoyan con su trabajo. Lo hacen con un espíritu de servicio que es todo un testimonio de disponibilidad, amor al hermano y de mucha alegría. Esta realidad nueva nos ayuda a desarrollar nuestras potencialidades, la creatividad, a sacar afuera lo más bello que tienen las personas: la capacidad de amar, servir, de crear comunión, de interesarse por el vecino que antes no conocía… La preocupación por el que menos tiene y, sobre todo, volver al Dios de la Vida, al Dios providente que ama a sus hijos y nunca los abandona. Estas son resonancias que uno escucha al compartir las vivencias de la gente. ¿Qué queda en mí de todo esto? La alegría de la entrega en el servicio al hermano, al estilo de nuestros Fundadores, que no escatimaron esfuerzos ni temieron por sus vidas cuando la misión así lo exigía, lo mismo nuestro hermano Damián, ejemplo vivo de la opción de Jesús por los más pobres. Como dice el Papa Francisco: “la vida no sirve si no se sirve”, y como dice Damián: “Cuando se sirve a Dios se es feliz en todas partes”. Ése es el motivo por el que me pongo en camino y salgo al encuentro del hermano que necesita, que da sentido y plenitud a mi consagración a los Sagrados Corazones.

María Gianelli Barrios, sscc.

 

 

 

 

 

 

 

Parroquia Sagrados Corazones
mgripa08@gmail.com
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