MIÉRCOLES DE LA SEMANA XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

MIÉRCOLES DE LA SEMANA XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

La fiesta, o «memoria» de Nuestra Señora de los Dolores se celebra el día siguiente a la celebración de la «Exaltación de la Santa Cruz» recordando la especial relación que la Virgen María tiene con la cruz, en que murió su Hijo, clavado en sus brazos, y el contenido teológico, espiritual y simbólico que tiene la escena del Calvario

La fiesta, o «memoria» de Nuestra Señora de los Dolores se celebra en la Iglesia católica el día 15 de septiembre, el día siguiente a la celebración de la «Exaltación de la Santa Cruz». La razón de esta celebración y su ubicación en el calendario litúrgico obedece a un mismo postulado: la relación especialísima que la Virgen María tiene con la cruz, en que murió su Hijo, clavado en sus brazos, y el contenido teológico, espiritual y simbólico que tiene la escena del Calvario. Establecida así su celebración, esta fiesta mantiene y continúa esa relación mística, formando casi una unidad también simbólica con la exaltación de la santa Cruz.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.

 

Reflexión del Evangelio de hoy

Hoy celebramos la memoria de los Dolores de Ntra. Sra. Una invitación a contemplar el modo singular de unión y participación en la pasión del Señor. En la oración colecta se nos sitúa ante la voluntad del Padre: “Has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz.”

«Mujer, ahí tienes a tu hijo… Hijo, ahí tienes a tu madre»

El pasaje del evangelio de Juan nos muestra a María junto a la cruz de Jesús. La reforma del calendario litúrgico desplazó la celebración de los Dolores, del viernes anterior al domingo de Ramos en la Pasión del Señor, al día siguiente de la celebración de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de septiembre, queriendo significar de esta manera y fuera del contexto cuaresmal, la vinculación de María con la Pasión redentora.

El evangelista nos remite a  la historia de la Salvación: María está al comienzo de la misma, pronunciando una palabra de aceptación del plan de Dios, mediante la encarnación del Verbo. Y la coloca en forma singular al pie de la cruz, cuando se está consumando la Salvación. Prueba de fidelidad en María, que al mismo tiempo está representando al resto de Israel que aguardaba el cumplimiento de la Promesa. Junto a ella otras dos mujeres: María la de Cleofás y María Magdalena.

San Juan destaca el papel de María mediante las palabras que Jesús pronuncia: Mujer, ahí tienes a tu hijo. La comunidad de la antigua alianza es conducida por el Salvador a integrarse en la Nueva Comunidad, presente en el discípulo que él tanto quería. Se lo muestra y al mismo tiempo señala el papel que le toca desempeñar a partir de esa Hora: ser madre de todos lo que nacerán a una vida nueva por su Muerte y Resurrección.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P. – Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

 

Parroquia Sagrados Corazones
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