MARTES DE LA XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO / CICLO B

MARTES DE LA XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO / CICLO B

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Existen diversas actitudes previas [que obstaculizan] la confesión de Jesús. También para nosotros, que estamos en el rebaño de Jesús. Son como «antipatías previas», que no nos permiten avanzar en el conocimiento del Señor. La primera de todas es la riqueza.[…] El Señor era duro, con riquezas, era muy duro, muy duro. Hasta el punto de decir que era más fácil que un camello pasara por el ojo de una aguja que un rico entrara en el reino de los cielos. Eso es duro. La riqueza es un impedimento para vivir evangélicamente. ¿Entonces debemos caer en el pauperismo? No. Se trata de no dejarnos esclavizar por las riquezas; de no vivir para las riquezas, porque las riquezas son un Señor, son el Señor de este mundo y no podemos servir a dos Señores. (Santa Marta 5 mayo 2020)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 23-30.

 «En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos». Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo». Entonces dijo Pedro a Jesús: «Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?». Jesús les dijo: «En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros».

 

Reflexión del Evangelio de hoy

«¿Quién se podrá salvar entonces?»

Muy en relación con el texto del libro de los Jueces, el evangelio de San Mateo, tras el episodio del Joven Rico, nos plantea cuáles son las principales dificultades para el seguimiento de Jesús y alcanzar la Salvación. El problema de las riquezas va mucho más allá del dinero, de las ambiciones personales, de nuestras comodidades, de las legítimas preocupaciones familiares. Lo que está en juego es la elección entre el “ser” y el “tener”: ¿yo soy cristiano o tengo una religión?, ¿creo en el Evangelio o busco sus “seguridades”?… El Señor nos pide un sincero compromiso que implica no parte de mi vida, sino toda ella, un compromiso que es entrega generosa de Amor. Parafraseando al sacerdote italiano Pronzato en la respuesta al Joven Rico de Cristo: “vete a vender lo que eres e intenta llegar a ser… Si estás dispuesto, ven y sígueme”

La vocación a las riquezas es incompatible con la del Reino al que Jesús nos llama. Pero en la llamada está también la promesa, la garantía de la gracia. Él nos quiere, nos llama por ese nombre escrito en su corazón desde el principio de nuestra existencia y es fiel a la llamada. Se nos da en cada llamada, pero siempre desde el respeto a la libertad, como no puede ser de otra manera.

“El servicio es también obra nuestra, el esfuerzo que hace fructificar nuestros talentos y da sentido a la vida: de hecho, no sirve para vivir el que no vive para servir. ¿Pero cuál es el estilo de servicio? En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean. Porque el bien, si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos. Cuánta gente pasa su vida acumulando, pensando en estar bien en vez de hacer el bien. ¡Pero qué vacía es una vida que persigue las necesidades, sin mirar a los necesitados! Si tenemos dones, es para ser dones”  (Papa Francisco. IV Jornada Mundial de los pobres).

Carlos José Romero Mensaque, O.P. Fraternidad “Amigos de Dios” de Bormujos (Sevilla)

Parroquia Sagrados Corazones
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