MARTES DE LA XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

MARTES DE LA XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

PALABRAS DEL SANTO PADRE

«Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios» (Jn 3, 17-18). Esto significa que el juicio final ya está en acción, comienza ahora en el curso de nuestra existencia. Tal juicio se pronuncia en cada instante de la vida, como confirmación de nuestra acogida con fe de la salvación presente y operante en Cristo, o bien de nuestra incredulidad, con la consiguiente cerrazón en nosotros mismos. Pero si nos cerramos al amor de Jesús, somos nosotros mismos quienes nos condenamos. La salvación es abrirse a Jesús, y Él nos salva. AUDIENCIA GENERAL 11 de diciembre de 2013

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,20-24

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».

Reflexión del Evangelio de hoy

«Y tú Cafarnaún, ¿Piensas escalar el Cielo?»

Mateo en el capítulo 11 de su evangelio nos muestra como Jesús, al ver la actitud de sus paisanos, que, en general, permanecían impasibles ante el anuncio del Reino de Dios y, salvo muestras de admiración ante los prodigios que realizaba, no acababan de creerse la Buena Noticia que les hacía llegar; esta situación lo decepcionaba en gran manera.

No sabemos a ciencia cierta si el propio Jesús expresó estas lamentaciones o, más bien, son fruto del ánimo de los primeros cristianos para reforzar su predicación.

Estas ciudades a las que se refiere este pasaje, eran poblaciones con un significado especial, Corozaín y Betsaida eran la base de las escuelas rabínicas y Cafarnaún fue el centro de las enseñanzas de Jesús, pero tampoco se caracterizó por la aceptación de la nueva doctrina.

En todas ellas, el Maestro, había realizado multitud de signos extraordinarios, pero no se encontró el eco que esperaba, por eso las compara con las ciudades paganas, Tiro y Sidón eran las más próximas a la tierra de Israel, y Sodoma, según el Antiguo Testamento, fue destruida por el fuego como castigo a su incredulidad.

Dios no toma represalias ante las actitudes de rechazo a su Palabra, pero sí es verdad que, el no hacer caso a la nueva vida que ofrece Jesús en su predicación, puede mover al desánimo.

Aprovechemos, pues, todo lo bueno que nos ofrece el Señor si estamos abiertos a su Palabra, y modifiquemos nuestra vida para que el amor a Dios y al prójimo sean los motores que nos muevan en nuestra vida con relación a los demás.

Que las enseñanzas que Jesús pone a nuestro alcance, no caigan en saco roto y seamos capaces de convertirnos en espejos que reflejen el amor de Dios a los que nos rodean.

¿Nos aferramos a nuestra zona de bienestar y no reaccionamos ante las injusticias? ¿Nos dejamos llevar por el desaliento ante la incomprensión? ¿Somos capaces de insistir “a tiempo y a destiempo” como dice San Pablo?

José Vicente Vila Castellar, OP – Fraternidad Laical Dominicana Torrent (Valencia)

 

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