MARTES DE LA SEMANA XXII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

MARTES DE LA SEMANA XXII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Esta es la verdad; esta es la realidad que cada uno de nosotros siente cuando Jesús se acerca. Los espíritus impuros tratan de impedirlo; nos hacen la guerra. […] Una vida cristiana sin tentaciones no es cristiana: es ideológica, es gnóstica, mas no es cristiana. Cuando el Padre atrae a la gente hacia Jesús, hay otro que atrae de manera contraria y te hace la guerra desde dentro de ti. Y por eso Pablo habla de la vida cristiana como una lucha: una lucha de todos los días. Una lucha. Pensemos cómo es nuestro corazón: ¿siento esta lucha en mi corazón? Entre la comodidad o el servicio a los demás, entre divertirme un poco o rezar y adorar al Padre, entre una cosa y otra, ¿siento la lucha? siento el deseo de hacer el bien o hay algo que me frena? […] Que cada uno busque en su propio corazón cómo van las cosas allí. Y pidamos al Señor que nos haga cristianos que sepamos discernir lo que pasa en nuestro propio corazón para elegir el buen camino por el que el Padre nos atrae hacia Jesús. (Homilía de Santa Marta – 19 de enero de 2017)

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 31-37

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba.Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad. Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz:

¡Basta! ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Pero Jesús le increpó diciendo: «¡Cállate y sal de él!» Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño. Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí: «¿Qué clase de palabra es esta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen». Y su fama se difundía por todos los lugares de la comarca.

Reflexión del Evangelio de hoy

«Poder o servicio»

Los sábados Jesús predicaba en Cafarnaúm y una vez más sorprende a todos por la autoridad con que lo hace. ¡Qué distinta es la autoridad del hombre a la de Jesús! Para el hombre autoridad significa éxito, estar en el candelero, poder, mando, posesión, dominio. Para Jesús la autoridad es amor, ayuda, servicio, humildad, dar la vida.

En este fragmento del Evangelio de San Lucas se destaca la impresión de poder que se desprende de la figura de Jesús, manifestado en sus obras. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo y se puso a gritar a voces: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? Jesús cura a este endemoniado y a enfermos de diversas dolencias.

La autoridad de sus palabras y la fuerza de sus obras provocan la admiración y el asombro de la concurrencia con sus enseñanzas y la forma de hacerlo, con autoridad.

En la autoridad de este hombre, que nos habla, se revela el poder de Dios Salvador. De Él está investido. Las palabras y las obras de Cristo hacen pasar la fuerza de Dios que viene a salvar, y que quiere salvar. De esta fuerza bienhechora sólo se beneficia quien sabe acogerla con fe.

La gente ha visto en Jesús a la persona que colmará sus esperanzas y les proporcionará la alegría de verse libre de sus angustias y quieren retenerle, pero Jesús se resiste. Su palabra y su persona no son exclusivas de nadie ni de ningún grupo. Todos los pobres del mundo tienen derecho a recibirle.

También nosotros tenemos puestas las esperanzas en Jesús y queremos vernos libres de amarguras; estamos viviendo tiempos complicados y difíciles en muchos ámbitos. Confiemos en Él, pidámosle con fe su intervención y autoridad para que nos libre y salve de este demonio de la pandemia y de otros muchos que existen en la Sociedad actual.

¿Cómo es tu autoridad frente a los demás? ¿Para que vean tu poder o para que vean tu amor?

Dña. Montserrat Palet Dalmases – Fraternidad Laical de Santo Domingo (Barcelona)

Parroquia Sagrados Corazones
parroquia.sscc.madrid@gmail.com
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