MARTES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO – CICLO C / SAN ANDRÉS

MARTES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO – CICLO C / SAN ANDRÉS

SAN ANDRÉS

Apóstol, Patrono de Rusia y Escocia

Como su hermano Simón, más conocido después por el sobrenombre de Pedro (Jn 1, 40), Andrés era natural del poblado de Betsaida (Jn 1, 44), situado al Norte del lago de Galilea o de Tiberíades. Eran hijos de un tal Juan o Jonás (Mt 16, 17; Jn 1, 42) que debía de dedicarse a la pesca.

Al parecer, se habían trasladado a Cafarnaúm, donde era más fácil mantener algunas relaciones y hacer mejores negocios. Y seguramente estaban abiertos a todos los encuentros. Con los judíos, desde luego, pero también con los muchos extranjeros que pasaban por aquellas ciudades de la ribera occidental del lago. La familia debía de tener una cierta apertura. Como que a él le habían impuesto el nombre griego de Andrés, que significa «el varonil» o «el valiente».

Así pues, en los orígenes mismos del movimiento de Jesús nos encontramos con Andrés Bar Jona, el de Betsaida. No es mucho lo que sabemos de él, pero lo poco que sabemos es muy significativo.

Más que por su valentía, había de ser conocido por un inefable don que le fue concedido sin mérito suyo. El de la oportunidad. El de estar presente en los momentos importantes de la revelación de su Maestro. El de ser puente entre las gentes y el Mesías. Quizá porque, en el fondo de su corazón, siempre había vivido soñando y esperando un futuro rey para Israel. […]

Según los escritos apócrifos y según algunas noticias transmitidas por los primeros escritores cristianos, San Andrés habría evangelizado primero a los escitas, en la zona del mar Negro, y después en Tracia. Parece que padeció el martirio en Patrás, en la región de Acaya. Sus reliquias y su culto se difundieron desde Constantinopla hasta las islas Británicas, donde sería reconocido como patrono de Escocia.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 18-22

En aquel tiempo, paseando Jesús junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.  Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

 

Reflexión del Evangelio de hoy

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron

El Evangelio de hoy, en correspondencia con la festividad que celebramos, nos narra la vocación de los cuatro primeros discípulos de Jesús, entre los cuales se encuentra Andrés. El relato de la llamada es semejante al que Marcos presenta en su evangelio y en el mismo contexto geográfico: la ribera del mar de Galilea. La novedad de Mateo es que sitúa la llamada un poco antes del primer gran discurso de su relato, donde los discípulos oirán al Maestro proclamar su gran enseñanza.

El oficio de Andrés como el de su hermano, Simón llamado Pedro, era el de pescador. Jesús los encuentra en plena faena, echando las redes en el mar, y los llama. La propuesta de Jesús no deja de ser sorprendente: “Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres”. La labor de un pescador es pescar peces, tanto para su sustento diario como para la venta del producto. Sin embargo, ¿qué aporta pescar hombres? ¿qué garantiza el fruto de dicha tarea? Los dos hermanos se han dejado seducir por la persona de Jesús, él es lo suficientemente atrayente como para que dos curtidos pescadores abandonen al instante sus redes y le sigan. Más tarde, cuando el Maestro no esté, irán aprendiendo en el itinerario de la vida, con sus luces y sus caídas, qué es ser pescador de hombres. Tarea a la que se dedicaran con pasión cuando hayan descubierto la identidad del Maestro.

Es Juan en su evangelio (1,35-42) quien perfila un poco la personalidad de Andrés. Hombre reservado, inquieto, en búsqueda, discípulo del Bautista, que decide seguir a Jesús cuando su maestro declara: “He ahí el cordero de Dios”. Descubrir quién es Jesús es todo un proceso dinámico en el corazón de todo creyente que le impulsa a contar, a proclamar, a llevar a otros al conocimiento del verdadero Maestro. Es Andrés, el hermano pequeño, el que lleva a Pedro al encuentro con Jesús. Los dos hermanos, junto con los Zebedeos (Santiago y Juan), también llamados por Jesús a orillas del lago, serán los testigos privilegiados del primer discurso de Jesús dónde va a presentar su gran enseñanza: el Sermón de la Montaña.

Que San Andrés nos ayude a caminar ligeros de equipaje, a hacer de nuestra vida una constante búsqueda de quién es Jesús, el Maestro de Nazaret para cada uno de nosotros y nosotras, solo así podremos algún día “ser pescadores de hombres”.

Hna. Carmen Román Martínez O.P.  Congregación de Santo Domingo

Parroquia Sagrados Corazones
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