MARTES DE LA IV SEMANA DE PASCUA / CICLO B

MARTES DE LA IV SEMANA DE PASCUA / CICLO B

PALABRAS DEL SANTO PADRE

No olvidemos que Jesús es el único Pastor que nos habla, nos conoce, nos da la vida eterna y nos protege. Nosotros somos el único rebaño y solamente tenemos que esforzarnos por escuchar su voz, mientras Él escruta con amor la sinceridad de nuestros corazones. Y de esta intimidad continua con nuestro Pastor, de este coloquio con Él surge la alegría de seguirlo, dejándonos conducir a la plenitud de la vida eterna. REGINA COELI 12 de mayo de 2019

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente». Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Reflexión del Evangelio de hoy

Seguidores de Cristo

Después del martirio de Esteban surge un acontecimiento providencial debido a la primera persecución y el extraordinario servicio de una serie de predicadores anónimos, naturales de Cirene y de Chipre que, llegados a Antioquía, se pusieron a anunciar a Jesús. Primero a los judíos y después a los griegos.

Sin mandato oficial y sin planificación previa, anuncian que Jesús es el Señor. No existe fórmula más condensada de la primitiva predicación apostólica. Nada se dice del Mesías, el auditorio no es judío; basta afirmar el señorío de Jesucristo sobre todos los señores y dioses de la tierra.

El relato añade unas breves pero importantes noticias.

Como en otras ocasiones, la iglesia-madre destaca uno de sus miembros importantes, para discernir qué Espíritu mueve a los misioneros. Bernabé no es Apóstol, aunque Lucas así lo llama más tarde. Lleno de Espíritu Santo y de fe, confirma la misión como obra de Dios, llama a Pablo y se lo presenta a la Comunidad de Antioquía. Esta llamada permitirá al Apóstol comenzar su misión entre los gentiles, la fundación de la Iglesia de Antioquía.

Por primera vez los miembros de la Comunidad primitiva son llamados cristianos, y esto por los propios paganos. Si el nombre expresa la realidad de lo que se nombra, el nuevo nombre de “cristianos” debe permitir descubrir en quien lo lleva su nueva condición de seguidores de Cristo.

Yo y el Padre somos uno

Las palabras de Jesús en este texto del Evangelio de San Juan han dividido de nuevo a los judíos. Pero todos coinciden en que su persona, se acepte o se rechace, llama poderosamente la atención.

Ahora quieren que se defina claramente ¿eres tú el Cristo? Jesús explica las relaciones que hay entre Él y sus ovejas. Las llama por su nombre, las conoce una a una y a su vez es conocido por ellas; las saca a los pastos. Todo esto indica una intimidad, una participación de vida, una pertenencia mutua y profunda. El Pastor ama a sus ovejas y está dispuesto a dar la vida por ellas para que así tengan vida abundante.

También Jesús les responde echándoles en cara su pecado. Se resisten a creer en Él y a aceptar la luz. Mis obras acreditan que soy el Cristo que vengo del Padre. Más aún: os digo claramente: “Yo y el Padre somos uno”.

Está claro: se hace igual a Dios. Solo caben dos reacciones: creer en Él o matarle por blasfemo, y quieren hacer esto último. Los corazones se cierran. Pecan contra la luz.

Hoy sucede lo mismo a muchos hombres y mujeres. Son las personas del penúltimo escalón y que no se atreven a subir el último peldaño. Les falta dar el paso que compromete, pero que lo ilumina todo: creo que tú eres el Hijo de Dios.

¿Conocemos a nuestro Pastor como Él nos conoce a nosotros?

¿Cómo es nuestra relación con Él?

 

Dña. Montserrat Palet Dalmases. Fraternidad Laical de Santo Domingo (Barcelona)

 

Parroquia Sagrados Corazones
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