LUNES DE LA SEMANA XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

LUNES DE LA SEMANA XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

Lectura del santo evangelio según san Lucas 17,1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Es imposible que no haya escándalos; pero ¡ay de quien los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: “Me arrepiento”, lo perdonarás». Los apóstoles le dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería».

 

Reflexión del Evangelio de hoy

Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca!

En el contexto de su segunda etapa del viaje a Jerusalén, Jesús sigue instruyendo a sus discípulos, esta vez para abordar tres temas muy importantes para la vida comunitaria: el escándalo, el perdón y la fe.

Jesús nos llama a seguirle en comunidad, a vivir la fe con otras personas construyendo relaciones fraternas con todo lo que esto significa de compromiso en la vida de cada día. La Palabra de Dios hoy nos hace caer en la cuenta de tres aspectos que son pilares para una comunidad cristiana y que están íntimamente relacionados:

La fe. Necesitamos alimentar nuestra fe en el Dios Padre de misericordia, que nos ha creado y nos ha hecho sus hijos; Sólo desde esta mirada de fe, podemos sentir la fuerza y el deseo de vivir desde ese Amor y de sentir la necesidad de ser transformados por Él.

El perdón. Bajo la luz de la misericordia de Dios, necesitamos reconocer la parte de pecado que hay en cada uno de nosotros; ser conscientes de nuestras contradicciones e incoherencias, atrevernos a nombrarlas y reconocerlas, a pedir perdón por ellas, a trabajarlas, a dejar que el Espíritu también trabaje en nosotros y a descubrirnos finalmente como pecadores perdonados y salvados;  capaces, por ello, de perdonar también a los demás.

El escándalo. Pero si nuestra vida se resiste a dejarse transformar; si nos instalamos en la arrogancia, en la prepotencia, en la rigidez frente a los otros. Si nuestro esfuerzo se centra en cuidar la “buena imagen” aunque nuestro corazón esté lleno de resentimiento y de tareas de crecimiento humano pendientes,  la vida acaba convirtiéndose en “doble vida”. Es decir una vida dividida y rota por las contradicciones no abordadas y no trabajadas. Una vida que, si no se abre a un proceso de verdad y sanación, va destruyéndose  y puede también destruir a aquellos que están cerca y que son más vulnerables: a esta capacidad de herir y destruir se refiere Jesús cuando habla de “escandalizar a los pequeños” y ya sabemos lo duro que es con la persona que escandaliza: más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Meditemos en nuestra propia historia y en aquellas situaciones en las que hemos podido escandalizar a otras personas, cómo hemos podido influir negativamente sobre su proceso de vida y de fe.

Hna. María Ferrández  Palencia, OP – Congregación Romana de Santo Domingo

 

Parroquia Sagrados Corazones
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