LOS SAGRADOS CORAZONES: El amor dolorido

LOS SAGRADOS CORAZONES: El amor dolorido

   Los Sagrados Corazones de Jesús y de María son los titulares de nuestra parroquia y de nuestra Congregación; por eso, no queremos que su celebración pase desapercibida y deseamos festejarlo con toda la comunidad parroquial…

EL AMOR DOLORIDO

 

   Los Sagrados Corazones de Jesús y de María son los titulares de nuestra parroquia y de nuestra Congregación; por eso, no queremos que su celebración pase desapercibida y deseamos festejarlo con toda la comunidad parroquial.

   El corazón de la Madre y el del Hijo, desde su concepción, latieron siempre al unísono en el afecto mutuo y en su entrega incondicional al plan de salvación del Amor de Dios. Fiat es la respuesta de María a la voluntad de Dios y Cristo, al entrar en este mundo, dice: … ‘Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad‘ (Heb 10,5.7).

   Esta aceptación y entrega por entero a la voluntad del Amor salvador de Dios alcanza su máxima expresión en el Calvario. Junto a la cruz de Jesús estaba María, su madre. Es en este momento cuando tiene su mayor cumplimiento la profecía del anciano Simeón: A ti misma una espada te atravesará el corazón. El evangelio nos narra hoy que uno de los soldados, con la lanza, traspasó el costado a Jesús. La espada que atraviesa el corazón de la Madre, y la  lanza que deja al descubierto el corazón del Hijo, nos hablan de un amor sin medida y son signo del Amor de Dios. El discípulo amado, presente  en la escena del Calvario, nos da testimonio de ello para que nosotros también creamos en el Amor de Dios.

   El misterio del Amor de Dios supera y trasciende toda medida. Un misterio de Amor que estamos llamados a contemplar, vivir y   anunciar a todas las gentes.

Los Sagrados Corazones son manifestación de ese  Amor gratuito  de Dios, pero que es, a la vez, un Amor dolorido; a Dios le duele el dolor de sus hijos: su sufrimiento y desamparo, su desamor y desunión; le duele el mal y la injusticia, el pecado y la ingratitud… Basta una sencilla mirada a los evangelios para palpar los sentimientos del Corazón de Jesús: se conmueve ante la madre viuda que ha perdido al hijo, llora amargamente la muerte de su amigo, siente misericordia ante la multitud en desamparo, le llega hondo el abandono de sus amigos y discípulos, nunca pasa de largo ante el que sufre…, y Jesús, ante las situaciones de dolor, siempre procura repararlas y remediarlas.

   Fijémonos en la ilustración que acompaña este comentario: es el emblema de la Congregación de los Sagrados Corazones. Vemos con claridad que en él aparece la doble dimensión del Amor de Dios: las llamas que brotan de los Corazones nos hablan del Amor como horno ardiente de caridad; y un Amor ‘dolorido’ como lo simbolizan   la triple corona de espinas, la cruz, la herida del Corazón de Cristo y la espada que atraviesa el Corazón de María.

   Recordemos  la confidencia que el Corazón de Jesús hizo a santa Margarita María: He aquí este corazón que tanto ha amado a los hombres que no ha ahorrado nada… para testimoniarles su amor… y que solo recibo ingratitudes de la mayor parte.

   Si el Amor de Dios se duele en el dolor de sus hijos, contemplar ese amor debe llevarnos, como a Jesús y a María, a dolernos con el dolor del prójimo y a ser reparadores, esto es, a estar cerca del que sufre y a intentar remediarlo.

 

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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