¡Llevo 18 años viviendo FELIZ!

¡Llevo 18 años viviendo FELIZ!

     Muchas veces estamos centrados en llegar a un sitio o en alcanzar un objetivo y se nos olvida disfrutar de los pequeños momentos. Llevo i8 años viviendo FELIZ, y quiero darme cuenta cada día de ello

‘Llevo 18 años viviendo FELIZ…’

   Muchas veces estamos centrados en llegar a un sitio o en alcanzar un objetivo y se nos olvida disfrutar de los pequeños momentos. Llevo i8 años viviendo FELIZ, y quiero darme cuenta cada día de ello. No paro de pensar en todas las personas que se han cruzado en mi camino durante todo este tiempo; algunas ya no están, do otras ni me acuerdo, otras siguen ahí enseñándome cómo ser mejor, padres, profesores, hermanos, amigas… Quiero daros las gracias a todos por haber contribuido a hacer mi vida un camino cada vez más feliz, más divertido, loco, gracioso… Empezando por mis padres, ¡claro!, a los que quiero con locura, que me enseñan y me han enseñado TODO; pero lo más importante y con lo que me quedo, es el amor con que se tratan, se miran, se hablan, viven… Dentro de este mundo donde parece que el amor para toda la vida no existe, pues sí, EXISTE y está en mi casa. Un ejemplo muy grande para mí, que ojalá un día sea capaz de vivirlo igual. Mis profesores pufff,  he tenido muchos y con todos no me he llevado igual; pero incluso el que peor me caía, al que no aguantaba, ha ido dejando algo en mí. Pero me quedo con los que me han enseñado no solo lengua, mates, ciencias…, sino que me han formado como persona, a ser generosa, amable, dulce, educada, respetuosa…, que es lo que de verdad diferencia a las personas.

   Mis hermanos, jajaja, pobres les toca aguantar a la mandona, sargento (como me llama Fer); es lo que tiene ser la mayor. También os doy las gracias, porque no me imagino vivir sin vosotros, la casa sin peleíllas, sin momentos de risa floja cuando papa nos regaña, sin los viajes juntos…

   ¿Quién tiene las mejores abuelas? ¡YO! Son buenas, fuertes, cariñosas… Me encanta hablar con ellas y que me cuenten historias del año la polca, cómo conocieron al abuelo, cómo cocinar platos ricos y cómo mirar hacia adelante después de momentos duros como la pérdida de padres y marido.

   No quiero terminar sin hablar de mis amigas. Con unas paso casi todos los días, a otras las veo de vez en cuando, pero os doy las gracias por aguantar mis tonterías (a veces se me va un poco la olla), por todos esos momentos de risa hasta llorar, esos bailes locos entre clase y clase, etc, etc… Ahora es difícil encontrar a gente que comparta tus ideales, tus valores y, sobre todo, que te ayude a defenderlos, pero tengo la suerte de haberlo encontrado. Y no se me puede olvidar darte las GRACIAS A TI, DIOS, por todos los regalos que me has hecho en estos 18 años. ¡Son tantos que no me lo creo!

 

 

                                                                MARÍA

                                                                26-04-015

María
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