La Epifanía del Señor: ‘El Niño de Belén, la Estrella’

La Epifanía del Señor: ‘El Niño de Belén, la Estrella’

 

 

El Niño de Belén, la Estrella

 

El tiempo de Navidad/Epifanía  nos va revelando paulatinamente quién es el Niño de Belén: él es el Enmanuel (‘Dios con nosotros’); él es ‘nuestra Paz’, que reconcilia a los pueblos; él es la Luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo; él es la Palabra que se hace carne para habitar entre nosotros y  reanudar definitivamente  el diálogo de amistad divino-humano; y hoy, con la fiesta de la Epifanía, el Niño de Belén se nos manifiesta como la ESTRELLA …

 

El Niño de Belén, la Estrella

El tiempo de Navidad/Epifanía  nos va revelando paulatinamente quién es el Niño de Belén: él es el Enmanuel (‘Dios con nosotros’); él es ‘nuestra Paz’, que reconcilia a los pueblos; él es la Luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo; él es la Palabra que se hace carne para habitar entre nosotros y  reanudar definitivamente  el diálogo de amistad divino-humano; y hoy, con la fiesta de la Epifanía, el Niño de Belén se nos manifiesta como la ESTRELLA que brilla en el firmamento de la historia y de nuestras vidas para marcar y guiar el rumbo de la existencia humana y llenarla, como a los magos, de inmensa alegría.

   El relato de la adoración de los magos es una preciosa catequesis en la que destacan los simbolismos de los magos y de la estrella.

   El evangelio habla de unos magos de Oriente. Representan al mundo pagano de ayer y de hoy, a todas las gentes que, como los magos, buscan un sentido más pleno a sus vidas y a todos aquellos que, como dice el profeta (1ª lectura), viven en situación llena de sombras y oscuridad, y ansían ser iluminados y guiados. Nuestra sociedad y también cada uno de nosotros estamos representados por los magos de Oriente.

   El ambiente festivo que envuelve los días navideños, no puede ocultar las muchas oscuridades que nos afectan y que nos tienen desorientados y en vilo: inestabilidad social y política; inseguridad y temor ante la violencia y el terrorismo; incertidumbre sobre el constante flujo de refugiados e inmigrantes; una economía que no acaba de estabilizarse y de terminar con las grandes cifras de paro …

   El profeta nos transmite un mensaje de esperanza diciéndonos que llegará la luz y que levantemos nuestra mirada: ¡Levántate, que llega tu luz! ¡Levanta la vista en torno a ti y mira! Pero, ¿hacia dónde hemos de levantar la vista? ¿Cuál es la estrella que puede guiarnos?

   La sociedad crea y recrea, a través de sus poderosos medios de comunicación, un firmamento de estrellas fugaces y evanescentes que nos absorben, acaparan nuestra atención y mantienen fija nuestra mirada en ellas y nos hacen envidiar unos valores superficiales.  De ese firmamento ficticio está claro que no puede surgir la estrella que nos oriente y guíe, que nos  infunda esperanza y colme el sentido profundo de la existencia.

   Los magos, en cambio, descubrieron la verdadera estrella que dio sentido a sus vidas y los llenó de alegría: Hemos visto salir su estrella …; de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos …; y al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.

   El relato evangélico continúa diciendo que la estrella comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.   El Niño de Belén es la estrella. Es su persona, con su vida y su evangelio, quien puede guiar nuestras vidas y el devenir de nuestra sociedad.

   La Navidad/Epifanía nos está invitando a dejarnos seducir, iluminar y guiar por la Luz de la Estrella del Niño de Belén que brilla con luz propia, y así, iluminados por ella, seremos estrellas luminosas para los demás: Vosotros sois la luz del mundo … Brille de tal modo vuestra luz delante de los hombres que, al ver vuestras buenas obras, den gloria vuestro Padre que está en los cielos.                                           

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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