JUEVES DE LA V SEMANA DE PASCUA / CICLO B

JUEVES DE LA V SEMANA DE PASCUA / CICLO B

 

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Existe una gran variedad de amores. Por ejemplo, el mundo nos propone estos amores: el amor al dinero, el amor a la vanidad y al pavoneo, el amor al orgullo, el amor al poder, incluso se nos propone hacer muchas cosas injustas para tener más poder… Estos amores no son de Jesús y no son del Padre. En cambio, Jesús nos pide que permanezcamos en su amor, que es el amor del Padre. Pensemos en esos amores que nos alejan del amor de Jesús y advirtamos que también hay otras medidas de amar: amar a medias, eso no es amar. Una cosa es decir que queremos amar y otra cosa es amar efectivamente». (Santa Marta 18 de mayo de 2017)

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

Reflexión del Evangelio de hoy

Lo necesario y lo no necesario

Esta lectura de los Hechos de los Apóstoles nos relata el primer problema fuerte que vivió la iglesia primitiva. Problema que nos habla de la obligación de distinguir entre  lo que es esencial en el cristianismo, y que siempre tiene que estar presente en la vida de cualquier cristiano de cualquier época, y de lo que no es esencial y puede dejarse a un lado y no vivirse. Muchos de los que habían acogido la nueva religión de Jesús procedían del judaísmo. Y les costaba abandonar ciertas prácticas de su antigua religión, como era el caso de la circuncisión, queriéndoselas imponer incluso a los gentiles, como era el caso de los gentiles que habían acogido a Cristo gracias a la predicación de Pablo y Bernabé. Como nos dice esta primera lectura todo ello originó “una agitación y disputa no pequeña”. Conflicto que resolvieron de la mejor forma posible, desde la fraternidad, reuniéndose y escuchándose los representantes de las dos partes y después de “una larga disputa” llegaron a un acuerdo, imponiendo a los gentiles unas cosas, prescindiendo de otras.

Ojalá aprendamos esta lección y también en nuestra iglesia del siglo XXI sepamos vivir con intensidad lo esencial del seguimiento a Jesús, prescindiendo de lo que no es ya válido para nuestra época.

Así os he amado yo

En el evangelio de hoy, Jesús viene a iluminar el problema planteado en la primitiva iglesia y comentado en la primera lectura. En nuestra iglesia, el seguimiento de Jesús, lo hemos llenado, a lo largo del tiempo, de otras muchas cosas, de normas, de leyes, de algunas costumbres, de ritos…

Jesús, viene en nuestra ayuda como siempre, y nos aclara cuál es lo esencial, lo que nunca puede faltar en la vida de cualquier cristiano, y todo lo demás no deja de ser no esencial, lo que quiere decir que puede faltar. Lo esencial del cristianismo es sentirse amado por Jesús, con la misma intensidad que el Padre le ha amado, y poder decirle “tú me sedujiste, Señor, y yo me deje seducir”. “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo. Permaneced en mi amor”. Y como consecuencia inmediata alojarle en el centro de nuestro corazón y amarle con todas nuestras fuerzas, lo que lleva consigo hacerle caso en todo lo que nos diga, cumplir todos sus mandamientos, todas sus indicaciones ante todo lo que nos encontremos en la vida.

Si le amamos, si le hacemos caso, Jesús nos regalará una alegría que nada ni nadie nos podrá arrebatar.  “Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría llegue a plenitud”.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo)

 

Parroquia Sagrados Corazones
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