JUEVES DE LA SEMANA XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C

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JUEVES DE LA SEMANA XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C

Evangelio del día

 

Evangelio San Lucas 11,5-13. Jueves 11 de Octubre de 2018. Misa votiva Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. – Evangeliza Fuerte

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 5-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:
“Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde:
“No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.
¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».

 

 

Reflexión del Evangelio de hoy

 

 

¿Recibisteis el Espíritu por observar la ley o por haber respondido a la fe?

 

Texto del Pablo en su dimensión de converso y por ello contundente en sus afirmaciones. Insulta o diagnostica, como queramos: “insensatos”; “estúpidos” llama a los gálatas. ¿Por qué? Porque se aferran a la ley como el factor de perfección, con olvido de la fe que les compromete en seguimiento de Cristo, más allá de tanta prescripción legal. Se trata de ser coherente con el Espíritu, que les ha conducido a la fe. El Espíritu les hace libres; no esclavos del cumplimiento de una legislación superada. No se refiere a lo esencial de la Ley, el amor a Dios y a los hermanos; y lo que de ello deriva, el resto de los mandamientos; sino a prescripciones sobre alimentos, prácticas cultuales, y otras minucias que en el judaísmo de entonces acababan teniendo el mismo relieve que las Tablas de la ley. Se trata de no ser esclavos de una legislación, sino comprometidos con Jesús de Nazaret y su causa.  Más aún, se trata de vivir ese seguimiento en los sentimientos e intereses que constituyen lo íntimo del ser, no en puras prácticas legales. Se trata de buscar el espíritu, no la letra de la ley. Pablo habla del Espíritu, así con mayúsculas, como el que ha de conducir nuestro espíritu, nuestra capacidad de sentir y actuar, que ha de estar de acuerdo con la fe que el Espíritu ha infundido en nuestro interior.

De ahí surge la pregunta final de Pablo en este texto que sirve para cada uno de nosotros: “Cuando Dios os concede la fe y obra prodigios entre vosotros, ¿por qué lo hace? ¿Para qué observáis la ley o para que respondéis a la fe?”.

 

Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá

 

La recomendación de Jesús es clara: quiere que en nuestra oración no falte la dimensión de petición. Una oración que ha de fundamentarse en primer lugar en la confianza en Dios-Padre, que no puede negar lo que su hijo pide.

Pero se funda en otro aspecto esencial: que lo que pidamos sea bueno, que no pidamos piedras, o serpientes o escorpiones. Y esto no es tan fácil. ¡Cuántas veces en la oración se pide, por ejemplo, lo que creo que a mi me beneficia, aunque sea perjudicial para el otro! Cuando los dos, el otro y yo, somos hijos de Dios. O pedimos algo que no está en la línea de auténtica respuesta a la condición cristiana o a nuestra perfección como ser humano… A veces no sabemos lo que pedimos, como los hijos del Zebedeo cuando piden a Jesús estar a su derecha e izquierda. San Pablo dice en la carta a los Romanos que necesitamos que el Espíritu Santo nos diga qué tenemos que pedir. Quizás por eso, de modo sorprendente, el texto evangélico lo que promete que Dios nos dará como a hijos es “el Espíritu santo a quien se lo ha pedido”.

Antes de pedir algo en la oración será conveniente que ante todo el Padre nos envíe el Espíritu Santo para saber qué hemos de pedir. Esto sitúa la oración de petición en un ámbito que no es el normal. No se trata solo de pedir al Padre, sino de entender que es una petición que brota del Espíritu Santo.

¿Nos sirve esta consideración, con claridad evangélica, para saber orar? No podemos cansarnos de pedir que Dios no enseñe a orar, como le pedían los discípulos a Jesús. ¿Es esa nuestra petición esencial?

Fray Juan José de León Lastra O.P. – Convento de Santo Domingo (Oviedo)

 

A TENER EN CUENTA

 

Los interesados en la catequesis de los SACRAMENTOS DE LA EUCARISTÍA (primera comunión) y CONFIRMACIÓN (adultos), pueden inscribirse en la Secretaria Parroquial de 10.00 a 13.00, de lunes a viernes, hasta el 14 de octubre.

 

Parroquia Sagrados Corazones
parroquia.sscc.madrid@gmail.com
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