FIESTA DE SAN DAMIÁN DE MOLOKAI

FIESTA DE SAN DAMIÁN DE MOLOKAI

 

 

SAN DAMIÁN DE MOLOKAI

Hoy, 10 de mayo, celebra la Iglesia la fiesta litúrgica de San Damián. En el día en el que Benedicto XVI le elevaba a los altares en Roma. Sin duda es uno de los santos que más ha calado en la Iglesia. Su gesta, tan evangélica, no deja indiferente a nadie. Hoy, especialmente, desde nuestra Parroquia, en la que tiene una capilla que recibe la oración de muchos fieles, queremos recordarle y pedirle que nos  proteja.

    DAMIÁN, MADERA DE HÉROE

Las “Play station” fabrican héroes en serie. Héroes virtuales de ojos muertos y andares automatizados. Héroes casi siempre violentos o alardeando de fuerza y poderío. Nuestra sociedad tiene una gran facilidad para hacer héroes, tanta que ha quitado a esta palabra la grandeza que hay en ella. Damián no es un héroe virtual. Es un héroe humano, de los de verdad. Entre otras cosas porque hizo lo que los grandes héroes hacen: dar, entregar lo más valioso que tienen,- la vida-, para conseguir un ideal. El siglo XIX, el de Damián, tuvo héroes ilustres que persiguieron distintos ideales. Damián tuvo el suyo.

En Molokai, una gota en el gran océano del mundo, compartió su vida con un grupo humano desahuciado y clausurado en su propia desesperación. En encerrarse con ellos para compartir sus miserias es lo que le hace un alma grande una persona con madera de héroe. Aunque era de carne y hueso, no un Superman de película.

Jesucristo es la fuente que alimentó su ideal. El era la razón de su entrega. Como el Maestro, Damián entregó su vida hasta la última gota por la salvación y mejora de sus leprosos.

Los héroes, como Damián, hablan un lenguaje especial e intemporal. Carlos Amigo, cardenal de la Iglesia, supo captarlo así: “ el lenguaje con el que ha hablado Damián es el lenguaje del amor sin límites. Cuando el amor se hace heroísmo, cautiva y arrastra., Damián, a medida que pasaban los días, seguía trabajando con normalidad con el aire de los convencidos, que no dan mayor importancia a lo que hacen, ni buscan justificaciones. Un enfermo de lepra, decía: “Nos colma con su solícito cuidado y él mismo construye nuestras casas. Cuando alguno de nosotros está enfermo él le da te, galletas y azúcar y da ropa a los pobres. No hace distinción entre católicos y protestantes”. Así son los héroes; hacen lo grande con sencillez.

Héroes de la talla de Damián es lo que necesita nuestra sociedad, enferma de una “lepra”, que no solo es el coronavirus, sino la ambi ción, el egocentrismo, todo aquello que ha ido haciendo de nuestro mundo un “molokai”, en el que malvive la mayor parte de las personas.

El Papa Juan Pablo II, en su beatificación, dijo: “ el servicio a los pobres y enfermos representa a los ojos del mundo, la parte más sorprendente del testimonio de caridad ofrecido incansablemente por Damián, hasta su identificación con los leprosos en su cuerpo y en la ofrenda de su vida”.

Cuando desde el púlpito de su pequeña iglesia, un día comenzó su sermón, diciendo : “Nosotros los leprosos”, estaba poniendo, sin imaginarlo, la primera condición de héroe y de santo.

Manuel García, sscc

 

Parroquia Sagrados Corazones
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