FIESTA DE LOS SAGRADOS CORAZONES:

FIESTA DE LOS SAGRADOS CORAZONES:

Los Sagrados Corazones de Jesús y de María no solo son los titulares de nuestra Congregación, sino también de nuestra parroquia, pues a ellos fue didicada hace ya cincuenta años. Por eso, en este domingo queremos unir el Corazón del Hijo y de la Madre en una misma celebración …

PALABRA DE DIOS

 Lectura del libro del Deuteronomio 7,6-11

 

En aquellos días, Moisés habló al pueblo, diciendo: -Tú eres un pueblo santo para el Señor, tu Dios: él te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad.

 

Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió, no fue por ser vos-otros más numerosos que los demás, pues sois el pueblo más pequeño, sino que, por puro amor vuestro, por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto.

 

Así sabrás que el Señor, tu Dios, es Dios: el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor con los que lo aman y guardan sus preceptos, por mil generaciones.

 

Pero paga en su persona a quien lo aborrece, acabando con él. No se hace esperar, paga a quien lo aborrece, en su persona.

 

Pon por obra estos preceptos y los mandatos y decretos que te mando hoy.-

 

Salmo responsorial 102

R/. La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

 

*Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.

 

*Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura.

 

*El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos; enseñó su camino a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel.

 

*El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4,7-16

 

   Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

 

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él.

 

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a  Dios, sino que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.

Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

 

A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

 

En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.-

 

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,25-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: -Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.-

 

COMENTARIO

‘El Señor se enamoró de vosotros’

 

Festejamos hoy, uniéndolos en una misma celebración, al Corazón de Jesús y al de María, pues los Sagrados Corazones  son los titulares de nuestra Congregación y de nuestra Parroquia de la que estamos celebrando precisamente las bodas de oro de su dedicación. Nuestra Congregación siempre ha unido estrechamente el Corazón del Hijo y el de la Madre: La consagración a los Sagrados Corazones de Jesús y de María son el fundamento de nuestro Instituto’, nos dejó escrito nuestro Fundador José maría Coudrin; por tanto, también son el fundamento de nuestra comunidad parroquial.

 

El evangelio nos invita hoy a unirnos a la acción de gracias que Jesús eleva al padre porque ha escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las ha revelado a la gente sencilla.

 

¿Cuáles son estas cosas que el Padre ha tenido a bien revelarnos?

Estas cosas son, como señala el Deuteronomio, que el Señor se ha enamorado de nosotros y nos ha elegido, no por nuestros méritos y valía, sino por puro amor.

Estas cosas son, como también indica la primera carta de Juan, que Dios es amor y que, llevado de ese amor, envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. Es en Jesús donde conocemos y creemos que Dios es Amor y  en el amor que nos tiene.  En Jesús, clavado en la Cruz y con el Costado Traspasado, podemos palpar que su amor es un amor total y sin límites: Jesús, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo.

 

Por  eso, en el Corazón de Cristo nosotros contemplamos y vivimos el Amor de Dios al mundo. Este Amor, que sobrepasa toda medida y que nosotros vemos y contemplamos, que experimentamos y palpamos en el Horno ardiente de caridad, nos lleva a anunciarlo y propagarlo con entusiasmo; nos impulsa a ser evangelizadores: La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más. Pero, ¿qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer? Si no sentimos el inmenso deseo de comunicarlo, necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos (E.G., nº 282).

 

Todo amor, y el amor divino también, pide ser correspondido. Amor con amor se paga. Devolverle a Dios amor por amor, decía san Agustín. Si la Sagrada Escritura es la historia del amor fiel del Señor que se enamoró de su pueblo,  es también el relato de la infidelidad del pueblo amado. Los profetas lo denuncian constantemente.  En la época moderna santa Margarita María nos transmite la queja del Corazón de Jesús: He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres que no ha ahorrado nada …  para testimoniarles su amor, y que en reconocimiento solo recibo ingratitudes de la mayor parte.

 

En esta ingratitud humana, hay una excepción: es el Corazón de María, la Virgen siempre fiel. Si el Corazón del Hijo es la máxima expresión del amor que Dios nos tiene, el Corazón de la Madre es, a su vez, el mayor signo de la respuesta humana totalmente fiel a ese amor divino que busca ser correspondido.

 

San Lucas nos dice que la madre de Jesús guardaba todos sus recuerdos en su corazón. Un corazón lleno de gracia y del Espíritu Santo que es Amor un corazón que, desde la anunciación hasta la cruz, estuvo latiendo al unísono con el de su Hijo. La actitud religiosa del Corazón de María se condensa en su fiat, en el hágase en mí según tu palabra; por esta fidelidad plena al deseo divino María está asociada de una manera singular al misterio de Dios hecho hombre y a su obra salvadoras: esto es lo que se  expresa en la unión del Corazón de Jesús y el Corazón de María.                                          

                              

 

osvaldo Aparicio, ss.cc.
No hay comentarios

Inserte un Comentario