EVANGELIO Lunes de la XXVII semana del TO

EVANGELIO Lunes de la XXVII semana del TO

EVANGELIO

evangelio según san Mateo 7, 7-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!».

REFLEXIÓN

Acuérdate del Señor, tu Dios

Las témporas son días de acción de gracias y de petición que la comunidad cristiana ofrece a Dios terminadas las vacaciones y la recolección de las cosechas al reemprender la actividad habitual. Se celebrarán, al menos, el día 5 de octubre (o el 6 cuando el día 5 sea domingo) y se extenderán laudablemente a otros dos días de la misma semana, siempre que sea posible. (Texto del Misal Romano)

En este día predomina el agradecimiento y cantamos y salmodiamos para nuestro Dios, dando gracias por todos los beneficios que recibimos en nombre de su Hijo Jesucristo y junto al salmista decimos: “tuyos son señor la grandeza y el poder, la gloria, el esplendor, la majestad, el cielo, la tierra”.

Nos presenta la liturgia de este día el capítulo 8 del libro del Deuteronomio, afirmando que Dios da la fuerza para crearnos las riquezas. Los versículos que leemos en este día hablan de un diálogo de Dios con Moisés sobre las tentaciones de la tierra prometida. Dios Todopoderoso crea todo con su palabra, Dios da a los israelitas los mandamientos que salen de su boca y como su creador desea que no los olvidemos siendo infieles a sus preceptos, mandatos y decretos.

Es día de Acción de Gracias y el libro del Deuteronomio nos lo recuerda para no vanagloriarnos en nuestras fuerzas; porque nuestras riquezas no vienen de nosotros mismos nos pide el autor que nos acordemos del Señor, que nos da la fuerza para crearnos las riquezas y mantiene las promesas que hizo a nuestros antepasados y que sigue manteniéndolas ahora y siempre.

Y además nos presenta un extracto de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios que habla de la reconciliación con Dios; dice textualmente “que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo”. Es un día también para recordar a quienes en la tierra nos reconcilian con Dios, porque San Pablo le dice a la comunidad de Corinto: “a nosotros se nos ha confiado el mensaje de la reconciliación, nosotros actuamos como enviados de Dios, por nosotros Dios mismo nos reconcilia con Él, nosotros somos enviados de Cristo, por nosotros se recibe la salvación de Dios”; un pensamiento para el ministerio del sacerdocio, un servicio del que nos beneficiamos nosotros cuando pecamos; cuando nos alejamos de Dios el mismo sacerdote actúa como enviado de Cristo y es Jesús mismo quién expía nuestros pecados y nosotros unidos a Él recibimos la salvación. Este extracto epistolar trata del ejercicio del ministerio apostólico, al tiempo que hace una comparación entre la nueva creación y las cosas antiguas,  pues el hombre nuevo es creado por Cristo, para una vida nueva, una vida de justicia y de santidad. Nos exhorta el apóstol diciendo que somos criaturas nuevas.

Motivos no faltan para dar gracias a nuestro Dios, a nuestro Padre del cielo, por su grandeza y su poder, por su reinado de misericordia, por su soberanía sobre todas las cosas, por su riqueza, por su gloria, por su fuerza. Gracias a quienes hacen presente a Jesús en la tierra, gracias a quienes engrandecen nuestra alma, a quienes nos confortan en todo momento, a quienes nos auxilian en cada circunstancia.

Pedid y recibiréis

El evangelista San Mateo se dirige a los judíos para explicarles la eficacia de la oración. Estos versículos hablan de petición, de donación, de búsqueda, de encuentro, de llamada, de apertura, de recibimiento. Cuando oramos hacemos peticiones y deseamos recibir lo que pedimos. El texto hace una ligera comparación entre la bondad y la maldad de los seres humanos para afirmar que Dios, que es bueno, da cosas buenas a sus hijos.

El Señor, lleno de amor, nos da una tierra fértil y nosotros con agradecimiento le pedimos que nos ayude a descubrir que con su ayuda somos capaces de crear nuestras propias riquezas. Llamados a ser tierra buena, tierra llena de alegría, de amor, de paz, en un mundo donde nos rodea la tierra mala, la tristeza, el desamor, la guerra; si respondemos a esta llamada y pedimos ayuda al Señor, nos concede lo que pedimos porque lo hacemos de corazón, y sobre todo porque Dios lleno de misericordia nos lo concede al pedirlo de corazón.

 

 

 

 

 

Parroquia Sagrados Corazones
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