Domingo V Cuaresma Día del Seminario: ‘Enviados a reconciliar’

Domingo V Cuaresma Día del Seminario: ‘Enviados a reconciliar’

Una vez más brilla el rostro misericordioso de Dios en la actitud que Jesús tiene con la mujer pecadora. Los letrados y fariseos, siempre en acecho contra Jesús, le tienden de nuevo una trampa para indisponerle con el pueblo que acude a él; una trampa  para poder también comprometerlo y acusarlo … Se celebrar hoy también el Día del Seminario …

Una vez más brilla el rostro misericordioso de Dios en la actitud que Jesús tiene con la mujer pecadora. Los letrados y fariseos, siempre en acecho contra Jesús, le tienden de nuevo una trampa para indisponerle con el pueblo que acude a él; una trampa  para poder también comprometerlo y acusarlo.

   Sin duda alguna la trampa está bien urdida y parece no haber escapatoria, pues si niega que la mujer sorprendida en adulterio sea lapidada, irá contra la ley; y si la condena, entonces de un plumazo borrará la misericordia que tanto proclama.

   La altura de miras de Jesús está muy por encima de la de los acusadores. Él no ha venido a acusar,  ni a juzgar ni a condenar. La misión que le ha encomendado el Padre es hacer presente su misericordia y bondad: sanar, perdonar y salvar. Él ha venido a buscar a los pecadores para que se conviertan y vivan.

   A la pregunta capciosa que se le formula, Jesús no responde de inmediato. Provoca un tiempo de ‘suspense’ garabateando en la tierra con el dedo no se sabe qué;  pero seguro que lo que intenta es que los presentes –y nosotros-, en vez de fijar la mirada acusadora en la mujer pecadora, nos miremos a nosotros mismos y examinemos nuestro interior. ¿Nuestro interior es tan claro como a veces pensamos cuando nos aventuramos a juzgar a los demás? ¿No hay muchas actitudes y comportamientos que lo ensombrecen? ¿Estamos libres de pecado?

   Jesús sí está libre de pecado y, sin embargo, no critica, ni acusa  ni condena.

A él lo que le importa es la persona y lo que busca es su liberación y perdón; por eso, dice a la mujer tampoco yo te condeno y añade, buscando su     

conversión, anda, y en adelante no peques más. Con el perdón Jesús pretende que la mujer pecadora sea una mujer nueva, reconciliada consigo misma, con Dios y con los demás.

   Siguiendo los pasos de Jesús, los creyentes –nosotros- tenemos  que ser misericordiosos, sembradores de paz y de reconciliación.

   Precisamente hoy se celebra el Día del Seminario con el lema Enviados a reconciliar. Este lema quiere poner de relieve que el sacerdote tiene que ser fermento de perdón, de reconciliación y de paz;  y que, además, con su palabra y su actitud debe animar y ayudar a la comunidad cristiana para sea acogedora, reconciliadora y transmisora de la misericordia divina.

   En su oración para este año del Jubileo de la Misericordia el Papa nos invita a rezar por los sacerdotes para que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios. El Día del Seminario nos recuerda que debemos pedir, como dice Jesús, al dueño de la mies que envíe operarios a su mies; que suscite vocaciones al ministerio sacerdotal que sean fiel reflejo de Jesús, y que, como él, hagan presente la misericordia divina, siendo fermento de reconciliación: Enviados a reconciliar.

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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