Domingo de Ramos… en la Pasión del Señor

Domingo de Ramos… en la Pasión del Señor

Hemos vivido la Cuaresma inspirados por el deseo del Papa de que no dejemos apagar en nosotros  el amor. Ese amor que ha prendido en nuestros corazones la hoguera ardiente de caridad que es el Corazón de Cristo…

Hemos vivido la Cuaresma inspirados por el deseo del Papa de que no dejemos apagar en nosotros  el amor. Ese amor que ha prendido en nuestros corazones la hoguera ardiente de caridad que es el Corazón de Cristo.

   Celebramos hoy el Domingo de Ramos… en la Pasión del Señor. Celebración que nos invita, en primer lugar, a unirnos a las voces del pueblo sencillo que aclaman a Jesús, confesándole como nuestro Rey y Señor: ¡Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor!

   Después, se nos pide que nos adentremos en la Pasión, no solo para que compadezcamos y nos aflijamos con un Jesús doliente, sino para que, ante todo, contemplemos a un Jesús apasionado por un amor tan grande que le lleva hasta entregar la vida por aquellos a quienes ama hasta el extremo: su Padre Dios y nosotros sus hermanos los hombres.

Pasión del Señor. Si Jesús recorre el camino de la pasión del sufrimiento, es porque le impulsa a ello la pasión del amor, es porque nos ama con pasión: He aquí este corazón que tanto ha amado a los hombres… (Stª Margarita María de Alacoque).

   Recorrer con Jesús su Vía Crucis –su camino de amor apasionado- tiene que conducirnos, como pretende el evangelista, a que confesemos con el centurión: VERDADERAMENTE ESTE HOMBRE ERA HIJO DE DIOS. Y Dios es Amor.

   ¡Que la Pasión de Jesús, historia de un amor apasionado, acreciente en nosotros el fuego del Amor!

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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