DOMINGO DE LA SEMANA XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

DOMINGO DE LA SEMANA XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

 

Nº 624 –  14- Noviembre de 2021 – XXXIII Domingo del T. O. – Ciclo B

 

EL PRESENTE Y EL FUTURO

 

La lectura evangélica de este domingo nos introduce en una de las dimensiones más originales de la fe judeocristiana: su concepción de la Historia. Es como un paréntesis en medio de la idea extendida por toda la antigüedad, que presenta la Historia como un círculo cerrado, que se repite sin cesar y que hace de la vida del hombre un vivir dejando simplemente pasar el tiempo.

La fe judeocristiana presenta la Historia como una serie de vectores que avanzan hacia un futuro y que deben alcanzar una meta. Al hombre se le contempla como alguien que ha de responsabilizarse de su presencia en el mundo y de tomar muy en serio la marcha de los acontecimientos.

En consecuencia, la fe cristiana no es una mera contemplación estética sino una fuerza que nos debe llevar a comprometernos en la marcha de las cosas que hacen posible que la vida del hombre en esta tierra vaya acercándose a esa situación ideal que Jesús presentó como el Reino de Dios, en la que reine la justicia, la fraternidad, la libertad, etc.

Es muy oportuno que este tema lo trate el evangelio del domingo que nos acerca al final del Año Litúrgico. Nos sitúa en esa coordenada de nuestra vida que apunta hacia su final y que con frecuencia no queremos recordar.

La parábola de la higuera nos invita a tener el arte de ser puntuales y no dejarnos sorprender por los acontecimientos decisivos que deben orientar nuestras vidas a acoger el Reino. Vivir el presente con esta tensión nos hace contemporáneos ya del fin de la historia y nos hace comprender la tan comentada frase de Jesús: «Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla».

Antonio Luis Martínez, Iglesia en camino (230 – 16-XI-1997)

 

Palabra de Dios

 

Lectura de la profecía de Daniel 12, 1-3

Por aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que se ocupa de los hijos de tu pueblo; serán tiempos difíciles como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los que se encuentran inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán: unos para vida eterna, otros para vergüenza e ignominia perpetua. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

Salmo 15. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

V/. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano: Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R/.

V/. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me abandonarás en la región de los muertos ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/.

 V/. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 11-14.18

Todo sacerdote ejerce su ministerio diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados. Pero Cristo, después de haber ofrecido por los pecados un único sacrificio, está sentado para siempre jamás a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados. Ahora bien, donde hay perdón, no hay ya ofrenda por los pecados.

+ Lectura del santo evangelio según s. Marcos 13, 24-32

En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos: «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta.

En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre».

 

A TENER EN CUENTA

 

En la colecta destinada a la iglesia diocesana se recaudaron 2.451,6 €. Gracias, nuevamente, por vuestra generosa aportación.

 Le recordamos a todas las personas que estén interesadas en la Confirmación de adultos que se inscriban en la Parroquia lo antes posible. Gracias.

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