CUARTO DOMINGO DE PASCUA: El Señor es mi Pastor. En verdes praderas me hace recostar.

CUARTO DOMINGO DE PASCUA: El Señor es mi Pastor. En verdes praderas me hace recostar.

La tan conocida frase del Papa Francisco de que el sacerdote debe ‘oler a oveja’, resalta uno de los aspectos de la alegoría del Buen Pastor que hoy nos narra el evangelio …

 

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a tan conocida frase del Papa Francisco de que el sacerdote debe ‘oler a veja’, resalta uno de los aspectos de la alegoría del Buen Pastor que hoy nos narra el evangelio.

   Jesús se propone a sí mismo como el Buen Pastor. Él nos dice que no es un asalariado a quien no le importan las ovejas, sino  que se sirve de ellas, y que, cuando hay peligro, las abandona.  Jesús, en cambio, no realiza su pastoreo  por interés ni por dinero. De tal forma vive para las ovejas que entre pastor y ovejas se  establece un conocimiento y un afecto mutuos: Conozco mis ovejas y ellas me conocen a mí. Cómo no recordar el salmo: El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar… Jesús, como Buen Pastor, llegó incluso a dar la vida por nosotros.

   Sin duda alguna esta alegoría es una invitación muy directa a  que quienes  dentro de la comunidad cristiana hemos recibido el ministerio sacerdotal, nos miremos en el espejo de Jesús. Nuestra actitud, con frecuencia, dista mucho de asemejarse a la de nuestro modelo Jesús; por ello, hemos de pedir con toda humildad perdón  y, al mismo tiempo, tenemos que rogar a la comunidad que ore por los sacerdotes para que se cumpla en ellos la profecía de Jeremías: Os daré pastores según mi corazón. El Papa, en su homilía de la Misa crismal, decía: El sacerdote es … el más indefenso de los cristianos si el Buen Pastor no lo fortalece en medio de su rebaño. Nadie más pequeño que un sacerdote dejado a sus propias fuerzas…

   Pero la alegoría del Buen Pastor tiene también mucho que ver con la comunidad y  con los fieles, pues encierra un mensaje dirigido a todos sus seguidores.  Todos somos oveja y pastor. Dice Jesús: Yo conozco  mis ovejas y ellas me conocen. Entre el pastor y la oveja se establece un conocimiento mutuo y una corriente de afecto. ‘Conocer’, bíblicamente, es mucho más que tener ideas sobre alguien; es vivir una relación personal de cercanía y de trato, de intimidad y de amor; es vivir en comunión; por eso, todo cristiano debe escuchar la voz de su Pastor Jesús y estar dispuesto a llevar su mismo estilo de vida, o sea, vivir para el prójimo y no del prójimo; vivir para  servir al prójimo y no para servirse de él.

   En este sentido todo cristiano es no solo oveja, sino pastor. La tarea del seguidor de Jesús es clara: vivir para servir a los demás: a la familia, a los vecinos, a la sociedad, a la parroquia, a los pobres, a quienes nadie cuida, ni atiende, ni defiende…

 

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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