ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE SAN DAMIÁN DE MOLOKAI

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE SAN DAMIÁN DE MOLOKAI

El 15 de abril de 1889 moría el P. Damián en Molokai, victima de la lepra. Muy joven y con una entrega total a los infectados por esa enfermedad «maldita» desde los tiempos bíblicos. Un ejemplo permanente para creyentes y no creyentes. El bebió en el Evangelio su entrega y servicio. A imitación de su Maestro, Jesús.

La Congregación SSCC tiene un recuerdo especial para su miembro más reconocido. Nuestra Parroquia también, en la que tiene una capilla por la que pasan muchas personas para orar y pedir su intercesión

El Padre Damián nació en Bélgica y tuvo una infancia feliz, con algunas travesuras. Con 8 años y acompañado de su hermanita, se fue a un bosque para dedicarse a la oración.

A los 17 años, ayudaba a su padre en el negocio del grano y todos los días visitaba la iglesia. Su vocación sacerdotal estaba clara y a los 19 años entra en el convento de los Sagrados Corazones, donde hace todo tipo de trabajos.

Todas las noches reza ante una imagen de San Francisco Javier para que le dé la gracia de ser misionero y poco después embarcaba hacia Hawai, en un viaje de 140 días, en los que atendió a todos los enfermos que iban en el barco.

Le destinaron a una islita en la que casi todos eran protestantes. Con la ayuda de unos pocos católicos construyó una pequeña capilla con el techo de paja y allí empezó su labor de catequizar.

Les daba medicinas, les escuchaba y les predicaba. Pero había unos enfermos incurables, los leprosos, a los que también empezó a atender. Pronto la capilla se quedó pequeña, por lo que construyó otras, además de escuelas.

El gobierno de Hawai, viendo la rápida difusión de la lepra, acotó una zona de la isla de Molokai, para confinar a todos los enfermos, abandonados y sin asistencia de ningún tipo. Damián pidió ser enviado allí.

Se encontró con caras desfiguradas, sin orejas, sin nariz. En aquel infierno construyó una iglesia, casas para los enfermos y agua corriente. Les preparaba medicinas, les vendaba o amputaba, si era necesario, compartía su comida y les acompañaba hasta el momento de su muerte, incluso les enterraba con sus propias manos.

En varias ocasiones dijo: “Si yo no encontrase a Jesús en la Eucaristía, mi vida aquí sería insoportable”

Por todo el mundo se difundió su labor heróica y recibió ayudas de muchos países. A los 39 años comprobó que se había contagiado de lepra, que soportó con paz y alegría hasta su muerte, 10 años después.

En el momento de morir, desaparecieron las llagas y las señales de lepra.

San Damián es el Patrón de los leprosos, de los enfermos de SIDA y de los marginados. Fue elegido el belga mas grande de todos los tiempos y canonizado por Benedicto XVI en 2009.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Parroquia Sagrados Corazones
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