25 Domingo del Tiempo Ordinario:

25 Domingo del Tiempo Ordinario:

‘PRIMEROS’ y ‘ÚLTIMOS’

 

   Jesús sigue instruyendo a sus discípulos  sobre cuáles deben ser las actitudes de quienes quieren seguirle …

 

‘PRIMEROS’ y ‘ÚLTIMOS’

   Jesús sigue instruyendo a sus discípulos  sobre cuáles deben ser las actitudes de quienes quieren seguirle.

   Jesús les  dice que él va a ser entregado en manos de los hombres y que  lo matarán. Los discípulos no lo entienden, no comprenden que ese pueda ser el camino del Mesías: servicio y entrega hasta las últimas consecuencias de la cruz. Se les rompen los esquemas que ellos tienen forjados sobre la misión y destino del Mesías. Ellos sueñan con un Mesías temporal, lleno de dominio y poder, y ambicionan ocupar un puesto destacado; lo importante para ellos es tocar poder; por eso, durante el camino hacia Cafarnaún, discuten  sobre quién de ellos será el más importante.

   Jesús, tomando pie de esta discusión, nos hace una catequesis sobre las exigencias que conlleva ser discípulo suyo. Nos advierte que su reino, la sociedad que él pretende, ni se rige por los principios de poder, de dominio y de fuerza, ni la actitud de sus seguidores puede estar dominada por la ambición o el deseo de medrar en la sociedad.

   El principio esencial que debe regir en su Iglesia,  en toda comunidad cristiana y en cada uno de sus seguidores es este: ‘Quien quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos‘. Esta actitud que Jesús pretende tengan sus seguidores, es un sencillo reflejo de su misma forma de vivir: ‘El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir’.

   Actitud de servicio. ¿A quién debemos servir? Jesús nos lo explica con un gesto. Coloca a un niño en medio del grupo y lo abraza. El niño es símbolo de lo insignificante, de lo pequeño y débil, de todo aquel que  en la sociedad  no ocupa un lugar de poder. La enseñanza es clara:  los que  tienen que ser los ‘primeros’ para la comunidad cristiana y los que deben ocupar el lugar central en ella  y gozar de su mayor afecto,  son los ‘últimos’ de la sociedad; es a ellos a los que primeramente tiene que atender y servir.

   El mensaje evangélico podríamos resumirlo con la exclamación tan conocida del Papa: ¡Quiero una Iglesia pobre y para los pobres!

   ‘¡Los pobres son evangelizados!’ (Lc 4,18) Para que nuestra iglesia diocesana pueda cumplir mejor su misión de servicio y evangelización, nuestro obispo D. Carlos nos invita a todos a colaborar en la elaboración del Plan Diocesano de Evangelización, integrándonos en los grupos parroquiales. El próximo domingo hablaremos detenidamente sobre este tema.

 

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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