11º Domingo Tiempo Ordinario: La semilla crece… sin que sepamos cómo

11º Domingo Tiempo Ordinario: La semilla crece… sin que sepamos cómo

Estamos metidos de lleno en la evangelización. En la archidiócesis de Madrid han sido casi mil los grupos que, con ilusión y esfuerzo, han colaborado en la elaboración del Plan Diocesano de Evangelización (PDE) para impulsar y renovar la pastoral. Se acaba de publicar el DOCUMENTO FINAL (DF)…

 

 

Estamos metidos de lleno en la evangelización. En la archidiócesis de Madrid han sido casi mil los grupos que, con ilusión y esfuerzo, han colaborado en la elaboración del Plan Diocesano de Evangelización (PDE) para impulsar y renovar la pastoral. Se acaba de publicar el DOCUMENTO FINAL (DF). Las propuestas de los grupos han sido sintetizadas en catorce apartados con sus consiguientes acciones, unas ochenta.

 

   Todo este valioso material se ha concretado en unas Prospectivas o Líneas de Acción Pastoral: Ahora, de lo que se trata es que bebamos de este rico caudal emanado de los trabajos del PDE y que nos pongamos manos a la obra. Que cada comunidad discierna qué cosas se siente llamada a poner en marcha; cuáles debe impulsar, reforzar o reformar; y qué caminos, en cambio, debe abandonar, si es que, hoy por hoy, ya no sirven para la evangelización y, sobre todo, si se han convertido en una rémora u obstáculo para llevarla a cabo (Documento Final).

 

   No cabe duda que la invitación que la diócesis hizo a todos para que participaran en la elaboración del PDE, despertó ilusión y sembró esperanza. Incluso los grupos surgidos han manifestado su deseo de seguir reuniéndose. Es indudable que esto es signo de un cierto despertar comunitario de un cristianismo como el nuestro tan dado a vivir la fe de manera individualista. Una línea de acción del DF dice así: Continuar los grupos del PDE con el material de trabajo elaborado para el año mariano.

 

   El Año Jubilar Mariano ha comenzado este pasado viernes, 15 de junio, con motivo del XXV Aniversario de la Dedicación de la Catedral de nuestra Señora de la Almudena por san Juan Pablo II.

 

   Es positivo también  el  deseo de seguir reflexionando en los grupos mediante el método de la lectio divina (Lectura Creyente de la palabra de Dios), pues  pone de manifiesto  que va creciendo el acercamiento a la palabra de Dios de forma comunitaria.  Continuar con la lectio divina como instrumento de discernimiento para la pastoral diocesana, dice otra propuesta del DF.

 

   Evangelizar Madrid, esto es, ayudar a que el reino de Dios y sus valores vayan creciendo entre nosotros, ese es el objetivo de la diócesis y eso es también lo que nos propone el lema del año mariano: Con María, discípulos misioneros de Jesucristo.

 

   Todo cristiano debe ser misionero o, como nos pide el Evangelio de hoy, tiene que ser sembrador: El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en tierra. Pero, a veces, nos asaltan las dudas o surge el desaliento: ¡Sembrar!, ¿para qué? Sembramos y sembramos, y  ¿cuáles son los frutos que vemos?

 

   Es posible que el evangelista Marcos, cuando nos transmite la  parábola de Jesús del grano que crece por sí solo, esté pensando en el desánimo de algunas comunidades cristianas que tenían la sensación de que sus esfuerzos resultaban baldíos.

 

   Si nos fijamos con atención en la parábola de hoy, veremos que Jesús no insiste tanto en el hecho de que hay que sembrar, cuanto en la fuerza que posee en sí misma la semilla del reino de Dios, que es como el grano que germina por sí solo una vez depositado en tierra: El hombre que echa la semilla en la tierra, duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto por sí sola.

 

   El mensaje de la parábola resalta, pues,  la energía que posee el reino de Dios y,  por ello, nos invita  a la confianza y a la esperanza. La fuerza de la evangelización no proviene de nuestro buen hacer ni está en los recursos humanos; la fuerza está en el Evangelio. Sin duda alguna, hay que sembrar y tenemos que ser, con María,  incansables discípulos  misioneros de Jesucristo; pero hemos de tener al mismo tiempo la actitud que tenía san Pablo en su quehacer evangelizador. En su primera carta a los Corintios les recrimina el que actúen con criterios humanos. Les escribe: Porque, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Simples servidores por medio de los cuales llegasteis a la fe; cada uno según el don que Dios le concedió. Yo planté, Apolo regó, pero el que hizo crecer fue Dios. Ahora bien, ni el que planta ni el que riega son nada; Dios, que hace crecer, es el que cuenta (3, 5-7).

 

 

osvaldo Aparicio, ss.cc.
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